Mientras escribo estas líneas, J. McCain reconoce en vivo desde Phoenix, Arizona, su derrota y la victoria de su rival el demócrata Barack H. Obama, 44 to. Presidente de los Estados Unidos de América, no Norteamérica, no Estados Unidos a secas; ese país se llama Estados Unidos de América.

Y hago hincapié en este pequeño gran detalle nominal porque la elección de este 4 de noviembre de 2008 en ese país nos recuerda que el esfuerzo diario en el trabajo, la lucha diaria en conseguir nuestras metas, las acciones ejecutadas con responsabilidad en todos los días de nuestras vidas, generan siempre frutos buenos y jugosos. Si no me creen, pregúntenle al joven senador de Illinois si algún momento pensó que ganar la presidencia era un sueño barato de perros.

Sin promesas de revoluciones, sin ofertas de reformas constitucionales, sin pregonar las locuras de alterar estructuras que funcionan desde hace más de 200 años, Obama llegó a la Casa Blanca montado sobre el slogan de SÍ PODEMOS (Yes we can), frase que regó como pólvora por todo el mundo, aprovechando medios de comunicación masivos del primer mundo, como el internet y sus famosas redes sociales cibernéticas. Jóvenes de todas las culturas que habitan América se añadieron a esta campaña y convencieron a los amigos, vecinos, familiares, compañeros de universidad y de trabajo de que la esperanza en la tierra de la libertad está intacta. La labor electoral demócrata ha sido unificadora; hoy que EUA se desbarata financieramente ese país hace una apuesta por el futuro, lo nuevo en la unidad; destruyendo barreras añejas como la estúpida pared racial. La todavía mayor y primera democracia del mundo, a pesar de tener más de 200 años de vigencia, tiene la fuerza de reinventarse, de sacudirse el anquilosamiento de ocho años de letargo libertino.

Son 23:48 de hoy y espero ver y oír al triunfador y virtual Presidente de América; y me pregunto: ¿Ahora qué? El trabajo no es fácil: Obama nunca dijo que era sencillo. El momento de la concordia significa tender puentes desde DC hacia las capitales de países que antes fueron amigos y que con George W. Bush se pasaron al otro bando.

La política del garrote, del unilateralismo, de la guerra preventiva quedan archivadas, como materia de estudio para la doctrina política de cómo se pasa de líder mundial (con dos términos de Clinton en la Casa Blanca) a villano (con los dos cuatrienios de Bush hijo) en menos de 8 años.

El personal del Departamento de Estado Americano deberá desempolvar los libros de diplomacia y actualizar sus destrezas para pelear negociando civilizada y decididamente con los países que hacen el famoso eje del mal. Las batallas del nuevo mundo hacen vencedor a quien desactiva las posiciones de los adversarios, no de obra, sino con retórica que venda oportunidades de progreso mutuo. Ahora que el famoso imperio anuncia un nuevo emperador gentil, con la virtud de generar acuerdos, me pregunto: ¿Cuál es el cuco ahora para los socialistas del siglo XXI? Con un imperio sí, intelectual, tecnológico e industrial, que actúa como república clásica que negocia, acuerda, se acerca y mantiene cerca a aliados y enemigos, creo que algunos Chávez boy’s se quedarán sin discurso…

El discurso de agradecimiento del Presidente Barack H. Obama ha terminado. Las familias de él y de su binomio John Biden se funden en un abrazo. Negros afroamericanos y blancos caucásicos ante una multitud de negros, blancos, chinos, hispanos, europeos y de otras más razas que corea SÍ PODEMOS (Yes we can). América es la nueva esperanza. Lo importante es que a pesar de más de 200 años de historia sigue siendo la nueva esperanza para el mundo entero.