Irónicamente los ciudadanos honestos tenemos ahora que esforzarnos mucho mas, duplicando y hasta triplicando nuestros recursos, a fin de salvaguardar nuestras vidas y nuestros intereses debido a la inmensa ola de una violenta y perversa delincuencia a lo largo y ancho del país.

Por otra parte, los diarios y noticieros de radio y televisión están dando ávida cuenta de lo que hasta hoy resultó ser la gestión de quienes fungían de “estrategas” del control delincuencial del país. Me estoy refiriendo al Ministro de Gobierno, al joven abogado Sebastián Roldan, ex Sub Secretario de Gobierno, y a la Srta. ex Sub Secretaria de Seguridad Nacional (estos 2 últimos, miembros del famoso movimiento “Ruptura de los 25”.

No fueron nada desconocidos para la ciudadanía, especialmente para quienes habitamos en Guayaquil, los comentarios emanados por el Ministro de Gobierno y solventados con profunda convicción por el abogado Roldan, en el sentido de que los diarios golpes de la delincuencia, principalmente a los guayaquileños, y la acción criminal a través del sicariato, de que todo se trataba de una “simple percepción” de la población y de la prensa, y que hasta se estaba politizando morbosamente dicho tema.

Es que todavía no aprendemos la lección, ni tampoco asumimos con verdadera responsabilidad el rol que a cada ciudadano nos corresponde, pues a pesar de que constantemente nos estamos enterando a diario de las consecuencias y la secuela de muerte que dejan los avezados delincuentes en la humanidad de la ciudadanía, quienes hasta ahora nos sentimos impotentes para controlar .a los malhechores, poco o ningún resultado positivo se destaca hasta ahora por parte del gobierno.

Para absolutamente nadie es desconocido, por ejemplo, el caso del rescate de un asaltante aquí en Guayaquil por parte de sus “colegas de pandilla”, de manos de un impotente policía, a plena luz del día, y ante cámaras de televisión. Los delincuentes asaltan y matan a sangre fría a ciudadanos comunes y corrientes. Su violenta estructura delincuencial y la sofisticación de sus sangrientos métodos, en aras de perfeccionar sus crímenes a través del sicariato, están logrando incluso arrebatarle la vida a miembros de la mismísima policía, tal cual fue el caso de Milagro.

Sin embargo, tuvo que engrosarse diariamente la lista de perjudicados para que recién el gobierno se diera cuenta de la realidad delincuencial por la que atraviesa el país, y que la gravedad del asunto no era pues un simple criterio ciudadano ni mucho menos una simple percepción, y que además no solamente en Guayaquil radica el problema que, por cierto, a pesar de ser la ciudad mas afectada, se tornaba inminente una acción rápida, inteligente y necesaria por parte de las autoridades del gobierno.

Habrá entonces que confiar en nuestra policía, quien a pesar de todavía albergar en sus filas a uno que otro elemento nocivo y corrupto, y sin necesidad de tener que decretar una confusa “emergencia policial”, sino mas bien dirigirles técnicamente y estratégicamente cada uno de los recursos destinados para control de la delincuencia, aquello nos daría un poco mas de tranquilidad a causa de sus resultados inmediatos.

Pues contrario a esto, y para quienes creemos en el Supremo Creador, no nos quedaría otra alternativa que encomendarnos a su voluntad y protección, no sin antes rezarle diariamente por lo menos 1 Padre Nuestro y 3 Ave Maria. Que levante la mano entonces aquel que crea que no esta pasando nada con los delincuentes y su constante agresividad acá en nuestra ciudad y en el resto del país.