Nuevamente el mandatario hizo gala de su caballerosidad y conducta varonil, cuando le gritó loca pelucona a una dama.

Por más que me critiquen mis opositores, jamás permitiré que se ofenda a una mujer y peor si quien la maltrata, lo hace con la impunidad del cargo que ostenta.

En esta ocasión existe un agravante que demuestra la perversidad de quién utiliza una trágica enfermedad, para denigrar a quien por el contrario, diciéndole “loca” la enaltece.

La enfermedad mental es solo consustancial a la raza humana.

La felicidad está negada para estos pobres del alma. En sus vidas, nadie ríe ni llora con sentido.

Los enfermitos mentales son hijos de Dios que padecen un alienante trastorno. Son ecuatorianos afligidos por una condición patológica que los hace sufrir, que no escogieron tener y especialmente que por parte de algunos perversos ignorantes, se utiliza para insultar despectivamente a las personas bajo una connotación de burla, desprecio o desdén.

Lo que ha dicho Correa es tan irrespetuoso y maligno en su raíz, como que si le hubiera dicho sidosa pelucona o cancerosa pelucona.

Una tragedia que debería ser respetada por quien dice ser el líder de los que menos tienen, no puede ser utilizada despectivamente para insultar a una dama que ante todo debe respetar.

Un acomplejado que maltrata a las mujeres, lo hace por que las odia o por que quiere ser una de ellas y no puede.

El prepotente que ofende física, moral o psicológicamente a una dama, es un afeminado lleno de dudosas interioridades. Estas verdades lo mortifican y originan en su conducta intolerante una agresividad que compensa un grave complejo, sacado a flote cada vez que puede.

En esta ocasión no estoy refiriéndome al gobierno.

No pueden decirme que con lo que escribo pertenezco al pasado, estoy defendiendo privilegios o soy oligarca etc. etc.

Estoy criticando la aberrante conducta del hombre que amparado tras su cargo insulta, maltrata y ofende a toda mujer que se le pasa por delante.

A lo mejor el hecho de usar camisitas bordadas y andar por ahí con bravuconadas hacia el sexo opuesto, sea el camino a seguir de quienes ni estando ciegos podrán defender la indefendible bravata del atropellador de mujeres.

¿Qué le pasa a Correa, quien se cree?

También tiene madre, esposa e hijas.

Estoy seguro que su prepotencia jamás permitiría que nadie les grite algo despectivo, insultante, despreciativo o mal tratante.

Sé que ni a sus seguidores más fieles o los chupa medias mas rastreros que tenga, se les ocurrirá aprobar una conducta tan anti varonil como la que hace gala, el que debería ser el primer ejemplo de respeto hacia el ser más preciado de la creación.

A mí que no me vengan con que “loca pelucona” es algo chistoso o una de las ocurrencias simpáticas del mandatario.

Los individuos que celebran esta “nueva gracia” del ungido, deben ser tan maltratadores y anti varoniles como él.

En el texto de sicopatología de Honorio Delgado, hay un capítulo dedicado a una condición clínica bastante común que demuestra la pobreza espiritual del individuo que acepta, aplaude y festeja todo.

Delgado define a “la estupidez relativa”, como la conducta propia de un estúpido cualquiera que acepta, aplaude y festeja toda acción efectuada por otro estúpido cualquiera.