Con el pretexto de fomentar el turismo interno en el país, algunos de los últimos gobiernos vienen moviendo las fechas patrias, dando lugar a los conocidos y en algunos casos aburridos puentes vacacionales. Aburridos porque normalmente son días de vagancia que toman al pueblo totalmente chiro, no permitiéndole disfrutar a plenitud las fiestas.

Hoy es el día en que Guayaquil proclamó su independencia aquel 9 de Octubre de 1.820; fecha que realmente debe ser motivo de conmemoración. Un puñado de patriotas que no sumaban mas allá de 30, se levantaron en armas en contra de los españoles para lanzar lo que fue el Primer Grito de Independencia que retumbo en todo el país, y designando a Olmedo como su Primera Autoridad bajo el cargo de Jefe Político.

Guayaquil independiente dicto su Primer Reglamento Provisional de Gobierno, cuyo segundo inciso decía:

“La Provincia de Guayaquil se declara en entera libertad para anexarse a la mayor Asociación que mas le convenga entre aquellas que deben formarse en América del Sur”.

Por su lado Olmedo pedía la creación de un nuevo Estado Independiente compuesto por los departamentos que en su momento constituyeron la Republica del Ecuador; entendiendo que la independencia que proclamaba era con respecto a la Gran Colombia o a la posibilidad de anexarse al Perú como era la pretensión de San Martín. No se intentaba la disolución de la Patria como podría pensarse, muy por el contrario, la idea era diferente:

“El Guayas y el Chimborazo son inseparables el uno del otro. El primero recibe del segundo las aguas que fertilizan sus campos y los dos juntos forman el mas bello adorno de la exuberante naturaleza ecuatoriana”.

He traído a la memoria de los guayaquileños parte de las ideas de lo que fue la gesta libertaria de Octubre, ya que parece que la historia tiende a repetirse. Los resultados del ultimo Referéndum donde se aprobó la Nueva Constitución de la República, demuestran que Guayaquil tiene su propia identidad, su propia forma de pensar y que el guayaquileño ama a su ciudad tanto como a su libertad.

Guayaquil voto distinto al resto del país. La diferencia radica en que vivió en carne propia los efectos del populismo y de las falsas promesas; sufrió los terribles males de ser la ciudad mas olvidada del país, las malas administraciones municipales contribuyeron para ello.

“Guayaquil es hoy independiente y soberana en su pensamiento. El guayaquileño es indomable, inconquistable y no se arrodilla ante nada y nadie”.