Concluyó el proceso del referéndum, los resultados fueron los previsibles, el señor Correa se adjudicó una nueva victoria con casi el 64 % de la votación y el otro 36 % de ciudadanos rechazamos un proyecto engañoso que en los próximos días se convertirá en nuestra vigésima Carta Magna.

Para mi entender, y considerando el exagerado gasto que por concepto de publicidad electoral “disfrazada” montó el Gobierno con nuestros dineros en torno del mamotreto de Montecristi, los resultados no les han sido totalmente favorables; sólo tres (3) provincias de las veinticuatro (24) han sido completamente fieles al ciudadano presidente, tomando como referencia las votaciones de la Consulta Popular del 15 de abril del 2007, Azuay con 78 % e Imbabura con el 75 , en la Sierra, y el Oro con 76 en la Costa, provincias que anteriormente le otorgaron al señor Correa, una aceptación del 87 %.

Guayaquil dijo NO y 500 mil veces NO a su Majestad, algo que también era previsible para nosotros quienes defendemos a nuestra ciudad de los embates despóticos del Soberbio y su gallada; lo que no era previsible para los nuevos dueños de la partidocracia, (entiéndase P.A.I.S. y sus corderos), es que esta urbe haya reaccionado de esa manera, ya que, según las encuestas amañadas que ellos manejan, debieron haber ganado con una diferencia de 5 a 10 puntos porcentuales, lo cual explica la payasada que se hizo el Domingo fuera de la Gobernación del Guayas, donde una vez más, con el desparpajo que los caracteriza, se mintió a todo el Ecuador, y se celebró un inexistente triunfo de la revolución ciudadana sobre los MAJADEROS que habitamos y velamos por el progreso y derecho a vivir mejor de todos los guayaquileños, sean estos de nacimiento, y también los de corazón.

Señor Presidente, cumpla con sus ofrecimientos de campaña, ya lo escuche diciendo que la implementación de la nueva Constitución es un proceso, (lo cual es lógico y obvio), pero sus votantes fueron mal informados, y muchos de ellos sueñan que con la victoria del Si en la urnas, de una manera casi mágica, amanecerán con plata en sus bolsillos, con un trabajo estable, y con una casa en donde vivir; Usted sabe a lo que me refiero, ya en cerro colorado se dieron las primeras manifestaciones.

La mayoría del pueblo ecuatoriano confió en Usted, (yo NO creo en sus promesas), por el bien del País en su conjunto y no solo de los miembros de su P.A.I.S. cúmplale al pueblo, tiene en sus manos una herramienta que le dará todo el poder que requiera para desarrollar su tan publicitada Revolución Ciudadana; no se convierta, (aunque a mi criterio usted ya lo es), en un político demagogo tradicional, no espere que los ciudadanos reaccionemos de la misma manera como lo hizo Usted en contra de Lucio Gutiérrez, el terreno ya está allanado, y los ecuatorianos esperan que se cumpla lo prometido; ya la campaña ha concluido, le pido como ciudadano libre y de buenas costumbre, y en beneficio de todos, que se ponga A trabajar, Señor Presidente.