El pilar fundamental de toda democracia está basado en lo decidido por las mayorías. El triunfo del SI a nivel nacional; independientemente de que fue logrado con métodos inmorales, es un triunfo reconocido.

Pero así mismo, el triunfo del NO en Guayaquil fue conseguido en forma democrática y traduce lo que no quiere la mayoría de esta ciudad.

No importa si se ganó por el uno por ciento o por el millón por ciento. Minimizar esta victoria equivaldría a desconocer el triunfo del nadador más veloz de la tierra, por que su seguidor más cercano llegó una décima de segundo más tarde.

Algo inaudito y una gran mentira, fue la celebración hecha por correa y sus huestes en la gobernación de la ciudad. Esto constituyó una falta de respeto hacia los guayaquileños y demuestra como con la pretendida afirmación de una mentira, se trató de convencernos que habíamos perdido.

Lo sucedido es tan grave y absurdo como que si Jaime Nebot se hubiera ido a Quito a celebrar el triunfo del No a nivel nacional. Eso hubiera constituido una tomadura de pelo y un insulto a la inteligencia del pueblo Quiteño.

Personalmente creo que nadie cambia su forma de ser después de los dieciocho años. Por más de que correa hable de integración nacional, hay un viejo refrán que dice: aunque la mona se vista de ceda; mona queda.

Creo que las palabras dichas solo tradujeron la euforia momentánea de una transitoria magnificencia llena de bondad superficial, que con el paso de los días se acabará y permitirá salir a flote al verdadero yo de quién todos conocemos.

Lo que se avecina es una nueva campaña política: En ella; el tarimero estará a sus anchas como siempre: cobrará su sueldo sin trabajar y ofrecerá el oro y el moro para tratar de ganar una nueva elección.

Miren la astucia del ungido. Sorpresivamente en forma calculada visitó a Alberto Acosta en su casa. Como ahora la dirigencia de Alianza país quiere tener elecciones primarias para la nominación de sus candidatos y siendo Acosta el único rival posible para la presidencia que ya cuenta con auspicio de muchos seguidores del partido, lo visitó y limó superficialmente sus asperezas para ofrecerle la candidatura de la alcaldía de Quito.

Lo que se viene es más de lo mismo. La única diferencia será que ahora los abusos y el autoritarismo serán legales.

No es que estemos obsesivos o le tengamos repulsión a correa.

En lo personal creo que hay cosas mucho más importantes en las que deberíamos poner nuestra energía. Lamentablemente su desquicio y agresividad, obliga a que quienes no compartamos esta forma insultante de gobernar, protestemos democráticamente cuando nos de la gana, donde nos de la gana y cuantas veces nos de la gana.

Para mí, el Mesías no es tan importante. Lo que si es trascendental son sus desaciertos y el enfrentamiento social que provoca, ya que eso sí afecta a todos.

Lo que si es de vida o muerte para mí, es todo lo que afecte a la ciudad de Guayaquil.

No importa el socialismo del siglo XXI o la nueva concepción que quieran inventar los sabios de la mercadotecnia. Lo que interesa para nosotros, es que la mayoría de los guayaquileños votamos No y dijimos claramente no querer nada de lo que nos proponen.

Mientras no perjudique a la ciudad; lo que hagan, que lo hagan.

Pero si a consecuencia de ello pretenden dañar a nuestra urbe, combatiremos contra quien lo quiera hacer.

Ahora más que nunca; Guayaquil por la patria y la patria es Guayaquil.