No quise caer en la perdida de tiempo y distracción urdida que en plena intromisión en los asuntos propios del Ecuador, hizo este tal Chávez, ídolo de Rafael Correa.

Intrometido grosero, fue: con dignidad, democracia y educación, puesto en su lugar por nuestro alcalde Jaime Nebot S. y el Concejo Cantonal.

Me extraña que el señor Correa no haya protestado (buen pupilo) en este caso. Mientras hubo rabietas y una gran cadena de montañas cuando Colombia -con quien hasta hoy no tenemos relaciones- país que estando en ¡“Persecución Caliente”! (situación que se contempla entre ciertas jurisdicciones) atacó a unos terroristas y traficantes de droga.

De ser la intención de los guayasenses el separatismo ya lo hubieran podido ser hace casi doscientos años. Procederé a instruirlos en nuestra Historia: Generosa, digna, fraterna y sin que haya resentimientos de clases que hoy crean.

Guayaquil YA FUE UN ESTADO LIBRE y por su amor al prójimo y al país ayudó con gente, recursos y corriendo riesgos, a consolidar lo que hoy es la República del Ecuador. La Provincia Libre de Guayaquil, comprendía los mismos territorios que la Provincia de Guayaquil en la colonia española, esto es: las actuales provincias de Guayas, Santa Elena, la mitad sur de Manabí, y la mayor parte de lo que ahora son Los Ríos, El Oro, Cañar, en Ecuador, y Túmbez en el actual Perú.

Luego de la revolución independentista del cantón Guayaquil el lunes 9 de octubre de 1820, varios ayuntamientos se plegaron inmediatamente a la causa emancipadora. Samborondón el 10, Daule el 11 y Naranjal el 15. Veintitrés días después, el miércoles 8 de noviembre, convocados por el ayuntamiento de Guayaquil, los 57 representantes de todos los ayuntamientos del nuevo Estado instalaron el Colegio Electoral o Congreso de la Provincia Libre de Guayaquil, organismo que dictó su estatuto electoral o constitución de la provincia denominada “Reglamento Provisorio de Gobierno”, que fue la primera Constitución que regiría los destinos jurídicos de este Estado y cuyo primer artículo decía:

“La Provincia de Guayaquil es libre e independiente; su religión es católica; su Gobierno es electivo; y sus leyes las mismas que regían últimamente, en cuanto no se opongan a la nueva forma de gobierno establecida”.

La carta Fundamental de la Provincia entregó el poder a un triunvirato integrado por Olmedo, Jimena y Roca. De inmediato se enviaron mensajeros a Bolívar y San Martín, del mismo modo que a las ciudades de la Sierra. Los revolucionarios guayaquileños estaban convencidos de que su primer objetivo debía ser la liberación de la serranía quiteña. Según algunos estudios históricos se puede deducir que probablemente los gobernantes de la ya soberana Provincia de Guayaquil aspiraban a la creación de una república independiente en los territorios de la Real Audiencia de Quito (a los que perteneció la Provincia), bajo el nombre de República de Quito y aspiraban a que su capital fuese Santiago de Guayaquil.

Después de su independencia, el gobierno de la provincia guayaquileña formó un ejército de 1.500 hombres para liberar al resto de la Real Audiencia, se llamó: División Protectora de Quito. La que incluso estuvo en la liberación de Pasto, Colombia.

La Provincia Libre de Guayaquil fue un Estado sudamericano, soberano e independiente, en el actual Ecuador entre los años 1820 y 1822. Sirvió como gobierno provisional de la provincia hasta completar la independencia de la Real Audiencia de Quito.

Su ideario fue el Dr. José Joaquín de Olmedo que, después de la gesta libertadora octubrina, proclamó la nueva administración guayaquileña, la cual debería de seguir luchando contra España para la independencia del resto de la Real Audiencia de Quito. Su sucesora fue el Departamento de Guayaquil formando parte de la Gran Colombia.

Luego de la revolución independentista del cantón Guayaquil el lunes 9 de octubre de 1820, varios ayuntamientos se plegaron inmediatamente a la causa emancipadora. Samborondón el 10, Daule el 11 y Naranjal el 15. Veintitrés días después, el miércoles 8 de noviembre, convocados por el ayuntamiento de Guayaquil, los 57 representantes de todos los ayuntamientos del nuevo Estado instalaron el Colegio Electoral o Congreso de la Provincia Libre de Guayaquil, organismo que dictó su estatuto electoral o constitución de la provincia denominada “Reglamento Provisorio de Gobierno”, que fue la primera constitución que regiría los destinos jurídicos de este Estado.

No cabe ninguna duda sobre la oportunidad e importancia de la revolución del 9 de octubre, no solo para terminar con el dominio colonial, sino para despojar a España de la posesión de la cuña geográfica y estratégica, que significaban el puerto de Guayaquil, su astillero y arsenal.

La provincia de Guayaquil obtuvo su libertad luego de una meticulosa planificación, concebida de mucho tiempo atrás, por un grupo de guayaquileños, identificados con nuestras tradicionales fuerzas vivas, siempre atentas a los problemas de la ciudad y la Patria, formadas por liberales republicanos, ricos y pobres y pensadores ilustrados como Olmedo, Rocafuerte, Roca, Vivero…

Una verdadera empresa de libertad se instauró en Guayaquil, articulada por la acción conjunta de sus líderes y su pueblo, con el apoyo militar organizado y sostenido por ellos. No intervino ninguno de los dos grandes americanos, Bolívar y San Martín. Ellos vinieron cuando la independencia estaba consumada, organizada la División Protectora de Quito, dictado su Reglamento Provisorio de Gobierno, reglamentada la Libertad de Imprenta…

El Alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot S. y los que queremos a la tierra que nos vio nacer, en esta comarca y en todo el país, se dan cuenta de la gravedad de permitir que se instaure un tirano demagógico que usa nuestra plata para su beneficio en demagogias, hasta que pueda sacar las uñas; pero ya nuestro Himno Nacional lo preveo en su sexta estrofa:

“Y si nuevas cadenas prepara la injusticia de bárbara suerte, ¡gran Pichincha! prevén tú la muerte de la Patria y sus hijos al fin: hunde al punto en tus hondas extrañas cuanto existe en tu tierra: el tirano huelle sólo cenizas y en vano busque rastro de ser junto a ti.”

Por tu duramente conseguida libertad de la esclavitud: VOTA NO, o cuando menos, anula.