Es probable que el sí gane en todo el país, menos en Guayaquil.

Con la campaña sucia, inmoral y pagada con el dinero de todos nosotros, el dictadorcillo tercermundista se dedicó a efectuar un proselitismo vergonzoso por toda la patria, en lugar de estar trabajando para el cargó que se lo eligió.

En una campaña sucia como jamás se ha visto en la vida democrática del Ecuador, se repletó de repudiables cadenas nacionales que hastiaron a todos los ecuatorianos, sean estos correístas o no.

El gobierno fue tan abusivo; que llegó a impedir una cadena de la corte suprema de justicia y también a no permitir el paso de cuñas publicitarias por el no, por la supuesta razón de estar incitando al consumo de drogas a los jóvenes, cuando por otro lado al otorgar la impunidad a las mulas que narcotrafican la misma, se incentiva el mayor consumo de la droga.

Hemos sido atiborrados de cadenas y propagandas aborrecibles, con el único fin de que la gente influenciable y que no ha leído la farsa hecha en Montecristi, vote por el sí sin saber porqué está votando.

El propio acomplejado arenga a la gente para que vote por el sí, diciendo que no es necesario leer lo que se fraguó entre ochenta borregos capitaneados por un cordero.

La propaganda cochina que se usó fue dirigida para quienes no leyeron la constitución y a los que se les lavó el cerebro con promesas, despilfarros de dinero y primeras piedras de cosas que jamás se harán.

Aquellos que hemos leído el tercero de los tres pasquines, somos la minoría y lamentablemente no el total de los que habitamos en el país.

Por otro lado, en Guayaquil el no ganará y con esto nuestra ciudad se convertirá en el bastión libertario de la futura lucha contra el tirano.

Sin embargo, el resentido social dirá que el triunfo del si es histórico, que ha sido una paliza, que es el triunfo de la revolución etc. etc.etc.

Los Guayaquileños debemos estar preparados para lo que se nos viene.

El tirano tratará por todos los medios que ahora la constitución le otorga, de fastidiar a Guayaquil para pretender que nos subyuguemos arrodillados a sus caprichos.

Sin embargo, para que correa pueda controlar a Guayaquil, tendrá que matar a dos millones de guerreros que lo vamos a impedir.

Ya verán que después de un tiempo, cuando el dinero no alcance y los excesos del dictador lo conviertan en tirano, empezará la larga fila de arrepentidos y aflorarán los traidores que ahora por conveniencia lo adulan.

En esa época verán a los alcaldes virarse de su posición para irse a la oposición.

Los mismos partidos que hoy maman del gobierno, lo traicionarán y patrocinarán su derrocamiento.

El futuro prometido en esta patria que ya es de todos, está dado por el remolino de incongruencias que se nos avecina.

Las prisiones para aquellos que no callemos, será el plato de comida diario de un gobierno que tratará de eliminarnos a quienes no estemos de rodilla, muertos de miedo y con la cabeza agachada.

Dentro de este lúgubre panorama, Guayaquil independiente se proclamará como la cuna de la libertad que siempre fue. Desde su seno, se combatirá ardientemente al tirano y al final serán sus propios errores, sumados al término de la paciencia de la gente la que lo derrocará.

Guayaquil debe estar mas altiva que nunca.

Los tiempos difíciles están por venir y la lucha recién comienza.