Para quienes vivimos en Guayaquil, ayudará mucho a decidir el voto este domingo, el mero hecho de comparar lo que ha pasado en los últimos 16 años, en que los gobiernos municipales y provinciales asumieron una serie de competencias públicas, con lo que pasaba antes de 1992, cuando estaban en manos del Gobierno Central (GC) y como pasarán a estar de nuevo, de ganar el Sí.

Comencemos por las carreteras del Guayas. Ni un ciego podría negar que su estado era calamitoso, al igual que siguen siendo las carreteras de las demás provincias; ahora en cambio son de lejos las de mejor calidad del país, tanto para manejar de día como de noche. Si gana el Sí, será otra vez el GC quien tenga el sartén por el mango. Será un sartén para freírnos en baches y en falta de señalización. En efecto, el Art. 263 del proyecto le obliga al Gobierno Provincial a “planificar, construir y mantener el sistema vial de ámbito provincial”, pero el Art. 273 le asigna dinero extra sólo para competencias adicionales que se transfieran; esto es, la vialidad local se deberá hacer con los mismos recursos que actualmente se recibe del GC!. Además, ¿Quién haría la planificación vial obligatoria, quién fijaría los montos de las competencias que se transfieren, quién y cuándo transferiría recursos?, siempre sería un ente “nacional”, es decir Central.

En cuanto al régimen de puertos y aeropuertos, la comparación es sencilla: el numeral 10 del Art. 261 convierte en exclusivas del GC esas competencias, por lo que basta comparar cómo era el “Simón Bolívar” en manos centrales, y cómo es actualmente el “José Joaquín de Olmedo” en manos locales. Aquí también, la comparación nos permitirá escoger lo mejor.

Lo del Registro Civil también nos ayuda a entender si el proyecto de constitución nos traerá un beneficio o un perjuicio. Personalmente he tramitado la obtención de mi cédula en ambos casos, cuando estaba en manos del GC y ahora que está en manos municipales. La primera vez fue en un lugar abierto, con “tramitadores” que por un dinero extra le ofrecían poder realizar literalmente cualquier “trámite”. La segunda vez, en un local moderno, con aire acondicionado, pantallas planas para indicar el flujo de los trámites, sin coimas y me entregaron una cédula de mucho mayor seguridad e integridad para mis datos. De ganar el Sí, el numeral 3 del Art. 261 del proyecto convertiría en exclusiva del GC esta competencia, es decir, volveríamos al pasado.

Para los quiteños, son estas mismas comparaciones las que los harán votar este domingo, pero de una manera opuesta; ellos ven en el proyecto de nueva Constitución el regreso de todo ese manejo que se les había ido de las manos, volverán a comprar “el material” de las cédulas, volverán a ser quiteños los dueños del parqueadero del Aeropuerto de Guayaquil, volverán a contratar a esas 3 o 4 empresa “nacionales”, todas ellas quiteñas, que han venido monopolizando la construcción de carreteras de pésima calidad a lo largo y ancho del país y llevándose en peso el dinero de todos a través de las famosas “ampliaciones de contratos”, recuperarán la sede del Congreso, etc.