Pocas veces, al menos desde que tengo uso de la razón, el país se ha convulsionado tanto en vísperas de un proceso electoral. Los argumentos esgrimidos por parte de quienes rechazamos la redacción de un proyecto constitucional por demás incongruente, y que en verdad debería llamárselo “Proyecto Inconstitucional”, por la forma en que se lo manejó y que por sus desabridos contenidos ha logrado, a mi entender, unir y desunir a millones de ecuatorianos. Y para ser mas directo, voy a analizar brevemente estos pesos y contrapesos de la política ecuatoriana, inmersos en 2 respuestas básicas en las urnas el próximo 28 de septiembre, al tener que escoger entre VOTAR SI, O VOTAR NO.

Leído y analizado el proyecto, podremos notar que la mayoría de los artículos a los que algunos de sus autores llaman “Un canto a la vida”, se circunscriben exclusivamente a muchos que ya están establecidos en la Constitución del 98, y que contrariamente al estribillo de campaña por parte del gobierno, poco o nada reivindican los derechos supremos inherentes al ser humano.

Mas allá de anteponer mi criterio sobre la ilegitimidad jurídica y constitucional ocurrida desde la génesis de dicho proceso, es preciso destacar que mas han sido los errores de fondo y forma que los aciertos en dicha redacción, y como para recordar un poco estas causales, deseo en pocas líneas intentar demostrar las incorrecciones plasmadas en dicho proyecto, amen de los criterios incluyentes de mentes importadas para la consecución de fines políticos que ni siquiera se encasillan hasta el día de hoy en algún espacio ideológico posible, como para saber definitivamente a que mismo es que el país esta apostando. He aquí unas cuantas:

  • Grises contrataciones de asesores extranjeros, aun no aclaradas, a quienes se les endosa igual participación en similares procesos de otros países
  • Tarea legisladora no precisada en los reglamentos de su conformación, y “obsequios” de amnistías al por mayor.
  • Aprobación de casi 300 artículos, al final del proceso, incluido los 2 meses de prorroga, y en escasas “maratónicas” 24 horas, en momentos en que la mayoría de sus actores eran constante presa del sueño.
  • Atribuciones ilegitimas asumidas por la famosa Comilón de Redacción, cambiando el contenido de los textos, causando una extraña confusión en el numero exacto de artículos de dicho proyecto.
  • Inclusión de un oscuro Régimen de Transición no permitido ni previsto en el mandato popular, y que a decir de una gran mayoría, es la piedra fundamental de las aspiraciones del presidente y sus seguidores.

Debemos añadir a esto los entornos que conllevaron a la aprobación final de ese proyecto, y las escandalosas denuncias de fraude ideológico por parte de quien inició su gestión constituyente junto al gobierno, así como por las muchas denuncias de otros asambleístas miembros de la débil oposición en Montecristi.

Me faltan muchas mas todavía, pero seria insensato de mi parte abusar del espacio físico que me otorga el periódico, como para querer continuar con tan extensa lista. Por ultimo, sumado a todo esto la actitud demagógica e irresponsable de este gobierno de querer lograr el triunfo, aun a costa de gastar ingentes sumas de dinero en propagandas electorales, sumado a todo esto los insucesos protagonizados por el primer mandatario en una actitud tarimera de casi todos los días, olvidándose que el es el Jefe de Estado, y que por lo tanto se presume el lógico descuido de sus obligaciones en Carondelet .

Nada mas debo agregar que, la debacle económica originada en el gran país del norte, nos indican tener que asumir complejos escenarios a muy corto plazo, aunque el presidente Correa no lo quiera admitir. Triste dilema para una nación como la nuestra que siempre ha estado ávida del cambio verdadero. Ojala que este 28 de septiembre sepamos votar con conciencia y sapiencia ciudadana, sin dejarnos someter a criterios que hasta ahora nada positivo dicen. Hagámoslo bien, pues sepamos que esta vez ha llegado la hora de tomar la decisión final.