Estando en el “umbral del cambio”, les presento este razonamiento para su consideración, con la esperanza de que les sirva como elemento de juicio para la desición plebiscitaria del día 28.

En el convencimiento de que: “El que no oye consejo no llega a viejo”. Generalmente busco el de mis mayores, o el que contienen los refranes. Y por sobre todo busco consejo en la historia. Porque: “El que no aprende de las lecciones de la historia… Está condenado a volverla a vivir

Desde hace algún tiempo, me quita el sueño este dichoso plebiscito del SI y del NO. Y a pesar de que me disgusta el tema, he escrito algunos artículos al respecto.

Es que a mi me resulta extremadamente difícil creer en el Presidente Correa por que sus promesas, no se cumplen, y porque me impresiona su debilidad frente a ese colosal “Ego” que controla su comportamiento… Correa es visceral, y no mide las consecuencias de sus actos.

Yo he expresado antes mi sentir respecto al texto, a los autores y a los “corregidores” del documento que se somete a nuestra consideración en el plebiscito del día 28. Dije antes y me ratifico hoy en mi posición de que ese, es un texto corrupto (como corrupta es la carne podrida). I afirmo que desde el instante en que la Presidencia de la República se atrevió a mandarlo a corregir, éste perdió su legitimidad y valor…

El político inglés – William Pitt, Conde de Chatham y Primer Ministro británico desde 1766 hasta 1778, en uno de sus discursos en 1770, dijo:

“El Poder Ilimitado es capáz de corromper las mentes de aquellos que lo poseen”

La historia abunda en motivos que justifican los temores de aquellos no quieren otorgarle “Poderes absolutos” al Presidente Correa… Y talvez el mejor es esos ejemplos sea el pensamiento expresado por Sir John Emerich Dalberg, (primer Barón de Acton), en una carta enviada al obispo Mandell Creighton en 1887:

“El poder corrompe y el poder absoluto corrompe infinitamente más”

Yo creo en esa máxima de Lord Acton, así como también creo que las personas que ostentan el poder tienen que ser extremadamente ecuánimes y deben saber respetar los derechos de los demás, sin abusar ni servirse del poder para satisfacer sus mezquindades y bajas paciones…

El presidente Rafael Correa Delgado, al dar rienda suelta a su afán de promover el odio, el resentimiento y la división entre los ecuatorianos, ha demostrado que carece de muchas de las cualidades que le permitirían hacer buen uso de estos “Plenos Poderes” que una nueva constitución le otorgaría…

¿Qué más puedo decir?