Alberto Acosta Espinosa, Mónica Chuji de Turner y León Roldós Aguilera son sujetos políticos indecisos de discurso incoherente. Rafael Vicente Correa Delgado los abrazó en su momento cuando útiles, los alzó al cielo en halagos y parabienes; luego inútiles, con su verbo de esquina, los aplastó hasta minimizarlos y calificarlos de infiltrados en la revolución ciudadana. ¿El pecado de Acosta, Chuji y Roldós? No haber refrendado con su voto el catecismo verde del correísmo. Así de simple. En revolución no se pregunta, solo se hace, se obedece.
Con Acosta, luego de que él se transformó una suerte de alter ego (¿recuerdan cuando Rafael Vicente dijo ser más acostista que correista?), el Presidente lo expelió como quien usa y tira algo desechable. Es que entre izquierdistas los amores son de absolutos: o todo o nada. Como Acosta osó mirar más allá de la visión de Su Majestad, fuera. Correa no quiere sombras. Él mismo ya es sombre suficiente. Y tiene que serlo pues sin él no hay revolución. Él sí es indispensable. ¿Acosta? ¡No es ni llanta de emergencia! ¿Cómo va a votar Acosta Espinosa el 28 de septiembre? Va a votar SÍ. Sin comentarios…
León Roldós Aguilera es casi igual a Acosta. Mientras Alberto José es verde, León Eusebio es lento; pero los colores y velocidad no inciden en el resultado. Ambos caminan sobre un discurso incoherente, indeciso, sin decantarse. La pregunta del Tribunal Supremo Electoral en la papeleta del 28 de septiembre es de respuesta afirmativa o negativa. SÍ o NO. ¿Nulo, blanco? ¿Qué vuelve el pasado? ¿Qué está feo el presente? Preguntas retóricas. Hay que votar afirmativa o negativamente. No hay más opción porque el momento histórico así lo exige. O elegimos un país estatista, atrasa patria, centralista, gamonal; o no. Para Roldós Aguilera el suspenso le puede más que su obligación de rol como político de trayectoria. ¡Diga SÍ o NO! Los shows de denuncias, fiscales, revisores internacionales son eso, show. Aquí no hay poder nacional e institucional que detenga a Rafael Vicente, salvo el referéndum.
¿Y la india Mónica? Una vez que disfrutó de las delicias del poder, ahora no es ni de aquí ni de allá; pero como algo es algo, dijo el Diablo, se retiró de PAIS y tonta, tonta pero no tanto acusa al Gobierno Nacional de todo hoy sí atropello… pero igual votará SÍ y mil veces SÍ. ¡Qué renuncia más ridícula!
¿Y qué sacamos los ecuatorianos de todo este show? Que existen todavía políticos que habiendo sido simpatizantes de la Revolución Ciudadana, cuando ésta los tira por la cuneta, ahí sí la critican, la atacan, le ven los peros. Sin embargo, igual votarán SÍ. ¿Y los de la partidocracia no eran los de cintura alegre, los bailarines, los del camisetazo? Sí, pero los correistas también. ¡Qué risa! Cometen las acciones que critican; actúan hoy como lo hicieron los políticos del pasado. ¿Revolución ciudadana? ¿Cuál revolución si todo es igual pero con diferente patrón? Por esto también VOTARÉ NO.

Es un deber cristiano discernir a la luz de la Buena Nueva, del Evangelio, los llamados de Dios en la Historia, ?los signos de los tiempos?, para actuar a la manera de Jesús y de su proyecto del Reino. ..
El mensaje auténticamente cristiano no puede apartar a los hombres y mujeres de las tareas del bien común. El documento de la Iglesia de América Latina publicado en Aparecida, nos llama a asumir los desafíos políticos, las responsabilidades públicas y propone rehabilitar la ética en la política, economía y comercio, impulsando nuevos caminos creativos a fin de responder a los desafíos, transformando las situaciones actuales.
Todo proceso evangelizador implica promoción humana y auténtica liberación (Documento de Aparecida Nro. 406). De la misión religiosa de la Iglesia derivan, pues, funciones, luces, energías, que sirven para consolidar la comunidad humana según la Ley Divina.
Todos estos enunciados exigen una espiritualidad de servicio al estilo de Jesús.
En los últimos años, la decadencia de los modelos de Estado, la corrupción, la carencia de ideologías y proyectos sociales, en el nuevo contexto global, ha llevado a la clase política al uso y abuso del nombre de Dios, de la fe y religiosidad de los pueblos, utilizando el peso social de las iglesias y el imaginario simbólico del pueblo para justificar sus proyectos económicos y políticos; este fenómeno es muy notorio en el mundo actual.
Manifestamos nuestra inconformidad con las posturas de un sector de la iglesia, concretamente de la Arquidiócesis de Guayaquil, por su convocatoria a procesiones, misas campales, uso de imágenes religiosas, leyendas en los templos y utilización de los sentimientos y expresiones de nuestro pueblo, como supuesta catequesis, en clara alianza con manifiestos intereses de los grupos de poder, olvidándose que nosotros sacerdotes y demás fieles también somos Iglesia.
Nuestra identidad nos aleja de alianzas con grupos de poder económico y político, que no dudan en usar el nombre de Dios en vano y que hacen aparecer sus acciones como frutos de la voluntad de Dios o a favor de la ?Obra de Dios?.
En nuestras parroquias, los fieles en sus hogares y reuniones, los grupos cristianos dedicaron muchas horas a la oración, a la reflexión y presentaron múltiples propuestas a la Asamblea Constituyente, las mismas que han sido recogidas en el texto de la Nueva Constitución. Sacerdotes y religiosas hemos acompañado y apoyado este proceso, en busca de las transformaciones necesarias que permitan el bien común.
Atentamente,
Sacerdotes de las Vicarías urbana, suburbana, oriental, del sur, indígena y misionera de la Arquidiócesis de Cuenca
Tambien hay que saber que existe ecuatorianos sin acceso a nada (empleo, educacion, salud, vivienda) ¿como contribuimos su mejoramiento de esas familias y del país desde cada uno de nosotros? o será solamente quedar criticando, creo que es hora especialmente para los jóvenes ser, pensar y hacer diferente.