Todavía recuerdo con nostálgica amargura, lo que me contestó una compañera de aula universitaria al preguntarle por quien iba a votar para presidente en las elecciones del año 1992, (eran nuestras primeras elecciones presidenciales), a lo que ella muy emocionada me respondió que lo haría por Sixto, quien en definitiva terminó siendo Presidente de los ecuatorianos durante el período 92 – 96; mi congoja no fue porque quien fuera mi candidato haya perdido en segunda vuelta, sino, que los argumentos de ella para consignar el voto a favor del arquitecto Durán Ballén, fueron que Sixto “era bonito, que se parecía a su abuelito”.

No primó en mi compañera, que el pasado de Sixto era el de un buen funcionario (había sido Ministro de Obras Públicas en la presidencia de Camilo Ponce), muy querido en Quito por haber sido su Alcalde desde 1970 hasta el 78, y otras honrosas funciones que desempeñó el personaje antes mencionado; más bien el motivo de su sufragio, fue el parecido físico del arquitecto con la figura patriarcal que representa un abuelo en la mayoría de nuestras familias.

Esos argumentos esgrimidos por mi compañera de aulas, propios de la inexperiencia del nuevo votante, (yo tenía 20 años en esa época, ella quizás 18 o 19), los he venido escuchando de una manera reiterado hasta nuestros días, (“ese man juega pelota en la calle como yo”, “Jamil es simpático y estudió en Harvard”, “Correa es guapo, me gustan sus ojos”), y de quienes provienen, en su gran mayoría es de los más jóvenes electores; no quiero decir con esto, y que quede muy en claro, que el segmento más próximo a la mayoría de edad, son los culpables del desastroso “transitar” democrático sucedido en nuestro País desde el año 95, pero si considero, que este segmento es el más fácilmente manipulable con falsos argumentos y demagógicos ofrecimientos de todo tipo, peor aún, si a chiquillos de 16 o 17 años, quienes deben estar preocupados en sus estudios y de cómo pasar el año lectivo, se les da la opción de que se involucren de una manera “optativa” en el quehacer político del País, cuando se debería propender de una manera responsable, a que el voto sea facultativo para todos los ecuatorianos mayores de edad que quieran ejercer su derecho a sufragar.

El ciudadano presidente, quien es el propulsor de esta propuesta (permisibilidad de sufragio a menores de edad) de obtener mayoría el “mamotreto”, dijo en una de sus cadenas propagandísticas, que considera que el sufragio de los jóvenes de 16 y 17 años, de quienes él confía mucho, podría ser un voto razonable (Mediano, regular, según D.R.A.E); preguntándome yo, y haciendo extensiva a ustedes la consulta ante tamaña afirmación, Qué significa para el presidente Correa “razonable”?; será acaso lo que le sea conveniente o le favorezca a las pretensiones absolutistas de su Majestad.

No sería lo adecuado haber indicado que el voto de los jóvenes entre 16 y 17 años debería ser razonado (Fundado en razones, según D.R.A.E.); No, para el ciudadano presidente ese grupo de personas son sólo números a los cuales se puede manipular, y su razonabilidad estaría dada, según el grado de provecho o rédito que se pueda obtener de ellos; quizás lo que menciono pueda sonar muy tremendista, pero comentarios como el mencionado, son los que realmente demuestran el verdadero rostro de la soberbia detrás de una careta con una gran sonrisa.

Me voy a permitir transcribir parte de un editorial de una web boliviana que la pueden encontrar en www.eldeber.com.bo, y que sintetiza todo lo antes expuesto en esta entrega:

“En cambio, a los 16 años, el ser humano no es todavía plenamente consciente de todo cuanto hace y decide. Acredita una personalidad en la que aún se delata el niño que ha sido. Se halla sustraído a las responsabilidades de la vida, sin asumir plena conciencia de lo bueno y lo malo en la política y la sociedad. Por mucho que la pobreza extrema le obligue al trabajo prematuro para ayudar al sostenimiento del hogar, carece de capacidad reflexiva para captar dichos valores. Lo peor es que le falta información. Partido político y programa le equivalen a crucigrama difícil de resolver. En consecuencia, es fácil de ser arrebañado por cualquiera para cualquier cosa. Sobre todo, por políticos y partidos que ahora apuestan al voto adolescente-juvenil y que hoy creen que con éste abultarán en forma ostensible sus guarismos electorales en las urnas”.

Mi voto siempre traté de consignarlo de una manera responsable cuando era más joven, en esta ocasión por un sinnúmero de situaciones de las cuales estoy en desacuerdo, y en especial por estar convencido que el mamotreto de Montecristi fue diseñado para beneficio de su Majestad y sus cortesanos, será NO y mil veces NO.

Considero que siempre he ejercido mi derecho al sufragio y lo seguiré haciendo de una manera razonada, lucharé hasta que mis fuerzas me lo permitan por no hacerlo de una manera razonable a conveniencia del tirano; me agradaría saber de usted mi estimado lector, si su sufragio será un voto razonable o un voto razonado?