Opinión

Los intelectuales en el poder

Decía Talleyrand que un Ministro de la Policía es un hombre que se ocupa, en primera línea, de todos los asuntos que le importan y, en segundo lugar, de todos los que no le incumben.

En el Ecuador, desde hace algunos años, alguna bestia salvaje o, quizás, una gordita horrorosa, tuvo la infeliz idea de llamar Premier a ese ministro. Y él de turno se lo creyó. Y la costumbre prosiguió. Y ese Ministro comenzó a hablar sobre todas las cosas de la cosa pública y a exhibir su rostro allí donde debían estar otros, sin importarle que fueran asuntos que no le concernían. Todo un entrometido haciendo las veces de alter ego presidencial. Surgió entonces la necesidad de que ese hombre posea una versatilidad intelectual de primer orden.. Que sea un intelectual con la capacidad de defender como sea al régimen y de atacar como sea a sus detractores, aunque para ello se tergiverse los hechos y se adultere la verdad. Para el Gobierno, Larrea y Bustamante deben haber dado la talla.

Lo cierto es que los intelectuales son los preferidos por las dictaduras. Desde coroneles, por no tener en sus filas quién les escriba, hasta economistas que creen llenar así sus propios vacíos o requieren de “cabezas de turco”. Son personas prestas a decir lo que no creen y a no creer lo que dicen, utilizando palabras y frases como coartadas para consolidar a su amo de turno. La historia de los últimos siglos está llena de la participación de estos intelectuales (el mismo Talleyrand, entre ellos) , ganándose el repudio por el virtuosismo demostrado en el arte de servir a quienes, quizás, íntimamente subestiman. A esta condición le siguen otras más específicas , requeridas para desempeñar el cargo : la sin igual facilidad para hacer “pucheros” o “mohines” , al tiempo que sonríen aprobándose a sí mismos lo que ellos califican de ingenioso ; la de minimizar hechos acontecidos para justificar a un gobierno pendenciero, condenando como agresores a sus contrarios agredidos; la de forjar milagros como el de hacer hablar a sordomudas; la de negar hechos e imágenes que no admiten interpretaciones y demuestran por sí solos lo contrario.

Bustamante y Larrea se encargaron de cumplir con la sorprendente necesidad que aqueja a Correa de pretender tener siempre la razón. ¿Alguna vez éste ha admitido un yerro? Esa es, precisamente, la conducta que ha cerrado las posibilidades de diálogo. Y es su actual Ministro , sin tapujos ni dilaciones, quien enfrenta a cualquier audiencia para justificar todas las acciones y omisiones del gobierno. ¿Espíritu de sacrificio o “intelectualidad orgánica” que sirve de abono natural a las plantas políticas?

Debemos presumir que la aceptación dada por el Comandante General de Policía a la donación de más de 3000 pistolas que le hace Guayaquil como contribución a su acción policial, cuenta con la aprobación del Ministro de la Policía. Lo insólito de tal aceptación es su justificación: se acepta las armas porque han sido adquiridas con fondos públicos , dejando entrever que habrían sido rechazadas si los fondos eran de la empresa privada guayaquileña, a la que se pretende aniquilar por creerla una rama de la estructura política de la Costa .¡Para qué comentarlo!

El auge de la delincuencia en Guayaquil, elevado a niveles dramáticos, Bustamante lo minimizó diciendo que era una simple percepción de los opositores del Gobierno. Sólo le faltó decir que era una percepción subjetiva y perversa que la prensa corrupta acogió .El evidente desinterés del Gobierno por la lucha contra la delincuencia en Guayaquil , Bustamante lo negó, arguyendo que el problema era simplemente un déficit de 450 patrulleros. Yo invito a usted, lector(a) a graficarse mentalmente ese número de patrulleros (450) , con dos policías a bordo (900) y cubriendo cada uno de ellos un determinado radio de acción ( ¡ nada menos que 450 radios de acción ! ) . Y luego le invito a borrar de su mente patrulleros y policías, y a graficarse los espacios urbanos que quedaron vacíos y sin protección policial. ¡Es catastrófico! ¡Explica por sí solo el auge delincuencial! Pero para ese intelectual que se felicita a sí mismo por cada frase que cree ingeniosa, sólo es un dato estadístico. Un déficit. La realidad pronto le estalló en el rostro y debió rectificar, presuroso y con nuevos mohines.

No puedo estar en contra de los intelectuales, a quienes siempre imagino en la oposición. Los gobiernos de turno ( bien llamados así porque se suceden unos a otros en sus desaciertos y torpezas), han concitado siempre la crítica de seres cultos, químicamente puros, bien estructurados mentalmente y éticamente aseados , como debiera ser todo intelectual. No concuerdo con Papini, para quien son “bacilos nefastos”, pero los Ministros de Gobierno de este régimen sí me hacen pensar que es preferible ser un buen burgués, como cualquiera, antes que un intelectual al servicio del fascismo totalitario.

0 Comentarios

  1. Avatar

    Excelente comentario.
    La verdad es que a los mencionados caballeros, por no llamarles de otra manera, les queda perfecto el puesto de muñecos de ventrilocuo, hablan y hablan sin pensar, se creen graciosos, y encima de todo esto, su figura se presta, cejas al canto.
    Ja ja ja, no me los puedo tomar en serio.

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