El poder perturba y es muy difícil que quien queda prisionero de tal afectación mental pueda realmente poner freno a sus acciones y palabras. Y así es muy fácil o inevitable enredarse en un círculo vicioso que como un huracán se va retroalimentando al calor de los acontecimientos sobre los cuales siempre busca frenéticamente imponer su razón.
Por otra parte el poder en manos de personas impetuosas con fuertes rasgos compulsivos, tienden a compeler, lo cual significa que obliga por fuerza o por temor, a que otras personas hagan lo que no quieren. Esos rasgos psicológicos no se sacian con el poder en sí, sino que lo intentan detentar hasta el final de sus vidas. Conforme ese ímpetu avanza y se desboca comienzan a atropellar contra todo obstáculo que va apareciendo en su camino para saciar su apetito infinito de poder. Y es así como se llega a explicar que esos personajes conforme consiguen autoridad se vuelven abusivos, y el abuso realmente es una especie de locura caracterizada por delirio general, agitación y tendencia al furor. Los obsesivos no duermen, no descansan y solo actúan en función de su desenfreno emocional. No duermen. No descansan. Viven dentro del torbellino de su pasión, sin horarios, sin límites y siempre dándose la razón.
La majestad del poder no proviene del poder en sí, sino en la grandeza natural con la que se puede ejercer autoridad sobre otros. La majestad del poder requiere de esa serenidad y sobriedad en la manera de ejercer las acciones. No se puede pensar que quien este atrapado en ese estado compulsivo y obsesión total por el poder, pueda entender que es aquello de la majestad del poder.
Ahora quiero recordar dos escenarios distintos sucesos la semana pasada. Por un lado Jefferson Pérez llegaba a la meta y cúspide de su vida deportiva, ante la expectativa de TODOS los ecuatorianos, logró demostrar con el tono de su voz, su serenidad y sobriedad de sus acciones la nobleza del personaje que inspira y que por esa inspiración gozó y gozará al menos por un buen momento aquello de la majestad del poder conseguido al habernos cautivado y puestos a sus pies. Por otro lado, otro ecuatoriano, Rafael Correa envuelto por una guardia pretoriana, hacia uso y abuso de su palabra ante los estudiantes de la Universidad Católica. Afuera estaba quienes se han alineado con la postura del NO, y amenazaban opacar ese acto proselitista semanal mediamente el cual nuestro Presidente avanza impulsado para saciar su obsesión fatal. Su estado de compulsión salió a reflejar cuando instigó a los estudiantes que están alineados con su postura del SI, para que salgan a enfrentar a los otros estudiantes, para proteger la MAJESTAD DEL PODER.
¿Cree alguno de vosotros que Correa va a permitir el triunfo del no? Todo este proceso que estamos viviendo, terminará mal, triunfe el Si o el NO. Se trata de un huracán sombrío que avanza sobre toda la nación, y nadie puede predecir que va a suceder triunfe cualquier postura. Lo único que yo puedo predecir es que solo se está engendrando una época de violencia y de abusos simplemente porque un personaje compulsivo no entendió de qué se trata aquello de la majestad del poder.

La constitución puede ser para Alicia en el país de las maravillas, pero en manos de Correa, es una peligrosa bomba de tiempo, por los diversos traumas y complejos que posee.
Mayra.
Mayra