Me alegró oír al Presidente, en relación con el caso Isaías, decir que el Gobierno no es de revanchas y que está dispuesto a escuchar propuestas, porque me preocupa ver la cantidad de pérdidas económicas que se producen en el país cada vez que el Gobierno toma Empresas o administra cualquier bien. La forma de ganar votos ofreciendo puestos a los afiliados al Partido del Gobernante, método criticado a Guevara Moreno, Bucaram y Lucio, está siendo la manera de hacer política de nuevo.

Por otro lado, uno no sabe qué creer cuando el Presidente asegura que eran 50 majaderos a los cuales la mayoría aplastante de 400 debía “enseñarles a ser democráticos” y lo vimos salir protegido y escondido de esos 50 majaderos que mostraban sus manos abiertas con papeles de NO, pegados en sus palmas (al menos esto es lo que se vio en la cadena presidencial). No veo diferencia entre los majaderos de hoy y los forajidos de hace 4 años (quizás, los forajidos sí portaban palos y piedras). El Presidente estuvo en ambos lados de la medalla. Como forajido, insultaba a Lucio y ahora se siente ofendido cuando majaderos gritan en su contra. Entre los forajidos hubo varios pelucones también. Lo que fue bueno ayer, ¿es malo ahora? ¿Qué hace la diferencia?

Espero que depongamos las actitudes negativas, que dejemos de actuar como gallitos de pelea. No se debe imponer las cosas por la fuerza, sino por la razón. Si la Constitución no es lo que se critica (abortista, etc.), ¿Por qué no se cambia el texto y se corrige? Después de todo, ya ha sido manipulada y cambios positivos, serían bien vistos por todos (menos por los que desean lo malo). El diálogo, pero escuchando al otro, es la base de la comprensión. Es necesario empezar a dialogar con empatía, buscando el bien del país.

Para ser un presidente amado, respetado y bien recordado:

No hay que ser violento, hay que ser firme.

No hay que ser blando, hay que ser respetuoso.

No hay que saber responder, hay que saber oír.

No hay que prometer, hay que cumplir.

No hay que desafiar, hay que armonizar.

No hay que decir, hay que hacer.

No hay que mentir, hay que afrontar la verdad.

No hay que dar caridad, hay que dar empleo digno.

No hay que exigir, hay que dar ejemplo.

No hay que ser vengativo, hay que ser magnánimo.

No hay que crear más leyes, hay que cumplirlas y hacerlas cumplir.

No hay que crear más impuestos, hay que fomentar la producción.

No hay que perseguir a los enemigos, hay que asegurarse de que los amigos no roben ni abusen.

No hay que buscar el cargo para Fulano, hay que buscar al mejor para ese cargo.

No hay que imponer, hay que convencer.

No hay que pensar en el partido, hay que pensar en la Patria.

No hay que ejercer poder, hay que tener autoridad.

Firmeza, Prudencia, Honestidad y Sabiduría son los 4 pilares sobre los que se debe levantar la plataforma de la Integridad de un gobernante. Verdad, Modestia, Justicia y Buenas maneras, son las 4 paredes que deben cobijarlo en esa plataforma y el techo de esa vivienda es el Respeto. Bendito el país al que Dios le asigna una persona con esos atributos para que gobierne a su pueblo.