Opinión

Mis Razones

Como todas las cosas que he hecho en mi vida, lo que escribo también despierta pasiones. Es algo parecido con todas sus distancias, a lo que Correa provoca y por esa razón comprendo a los que escriben en mi contra. He recibido múltiples comentarios a este periódico o a mi correo personal. La mayoría son a favor y unas pocas contrarias a lo que digo. Por eso voy a tratar de dar algunos argumentos de mi postura.

Pienso que el clima de confrontación social y recesión económica que vivimos tiene una causa: Rafael Correa.

En el fondo los problemas no son cuestión de la asamblea o la constitución. La causa de lo que pasa, está en la cabeza que domina a los borregos para que bajo el nombre que sea o por la institución que sea, legalicen bajo una falsa democracia, una dictadura totalitaria.

Yo no odio a Correa, pero me repugna su forma de ser.

Me causa indignación ver como desprecia a los ecuatorianos que no le agachan la cabeza. Las cosas que creo se las digo tal como las pienso y hasta que pueda hacerlo; que será cuando me maten o me muera.

Prepotente, vanidoso, ególatra, autoritario, dictador, tirano y maltratador de las mujeres por decir algunas, son palabras que he dejado por escrito y no para agazaparme sin comprometerme. No me escudo en subterfugios miedosos para decirle cosas sin nombrarlo y mucho peor para no hacerlo por que le tenga miedo; por que simplemente no lo tengo.

Todos los epítetos usados han sido precedidos por una actuación pública de quién en mi opinión, es un peligro para la sociedad ecuatoriana. Y hago énfasis en su peligrosidad, por que nadie en su sano juicio con el cargo que ostenta, utiliza su posición para generar confrontaciones entre hermanos ecuatorianos para como meta final dividir al país mediante una lucha de clases entre los que no tienen, haciéndoles creer que por ese hecho sus enemigos naturales son aquellos que algo tienen.

Un individuo que mete preso a quien cree que no lo saluda o lo saluda mal, de acuerdo a lo que piensa que es un mal saludo, solo es un dictador intolerante y los intolerantes son tiranos con personalidades agresivas sin límites, que no deben tener ningún tipo de poder, ya que no están capacitados para ejercer cualquier tipo de autoridad.

En un principio todos pensábamos que Correa era la oportunidad para un cambio necesario; cambio que hasta un ciego ve que tiene que darse.

Pero los cambios son para mejorar y no para empeorar y que peor, si estos son excluyentes y no incluyentes de todos los ecuatorianos.

Yo rechazo un cambio que solo sea bueno para los partidarios del gobierno, pero que reprima y condene a todos aquellos que no estén a su favor.

Algunos contrarios a mi pensamiento dicen que yo no le digo frontalmente psicópata, sino que escribo las cosas de tal forma malévola, para que en una forma taimada y socarrona, la gente que lo lea, lo piense.

Quiero decirles a estos contradictores, que jamás podría afirmar que Correa sea un psicópata a pesar de que así lo piense, ya que nunca lo he tratado profesionalmente. Lo que si puedo hacer es transcribir las características clínicas de los tratados de psiquiatría más reconocidos internacionalmente para que quien los lea, si ve estos rasgos patológicos en quien mentalmente los imagina, los asocie y en su mente visualice el nombre de quien cumpla con todos los parámetros para ser considerado psicópata.

El ejemplo al revés sería como si yo escribiera que la personalidad de quien escribo es depresiva, pasiva, tolerante y bonachona. Por muchos que me esfuerce en poner todos los síntomas de todos los tratados, nadie pensaría que al hablar de una persona triste, timorata, tolerante y deprimida estoy hablando de Correa.

Inconcientemente uno solo se identifica con aquello que ya sabe íntimamente y lo hace consiente en su razonamiento cuándo otra persona le da suficientes argumentos para que así lo vea.

Para mí por ejemplo, toda persona que maltrata a una mujer es un marica. Hablo del maltrato en cualquiera de sus formas, ya sea física, verbal, psicológica, mental, moral, laboral o social. Por principio irrenunciable de mis convicciones, quien lo hace es un marica abusivo.

Les pongo un ejemplo: una persona escribe y dice que su esposa se divertía cuando iba a los supermercados y rellenaba las carretillas con comida; luego las escondía y no las pagaba. También decía que lo hacía por que sus padres la habían criado sin valores. Si me pusiera analítico sobre este incidente, yo podría decir que la Sra. tenía rasgos psicopáticos, ya que nadie se divierte al perjudicar a otros y sus padres eran amorales por permitírselo. Más grave aún sería la apreciación de la conducta del esposo al maltratar públicamente a su mujer y sus suegros mediante la ofensa que constituye hacer de un hecho confidencial, privado y familiar, una infidencia pública que nadie se la pidió; que no es un buen ejemplo de nada y lo peor, que describe públicamente una situación penosa, que solo un individuo lleno de mala fe o sentimientos negativos hacia su propia esposa, se podría jactar de hacerlo público.

Con Correa hemos llegado a una polarización social. Nos ha llevado a estar con el o contra el.

A pesar del cambio prometido hace un año y diez meses, cada día el país está peor y con lo que se viene, nadie sabe hasta donde llegaremos.

Soy un librepensador sin odios ni consignas partidistas, ya que no soy político. Soy el tipo de persona, que mientras más la ataquen, más se estimula para seguir combatiendo.

Creo ser un Guayaquileño que si tiene que morir por lo que cree, lo hará gustosamente y que mejor manera; que luchando contra el tirano de turno.

Por último solo me queda agradecer a quienes escriben en mi contra, ya que aunque no compartan mis criterios, se toman la molestia de leerme aunque eso los reviente por un tiempo.

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