Correa es un insultador profesional. No tiene esa gracia especial que tenia “Don Buca”, ni esa capacidad de llegar al vocabulario popular que tenia Abdalá. Tiene toda la gracia de un elefante en un almacén de venta de cristales finos. Sus insultos tienen más de resentimiento social que de gracia, más de prepotencia que de populachero, mas de “bronquero” de barrio bajo que de hábil pugilista. Pero eso es problema de él y de su complicada y, estoy seguro, poca feliz vida y personalidad.

El problema somos nosotros. Hemos caído en el mismo juego. Nos ha polarizado tanto que nos concentramos en su grosería, su patanería, su alevosa y permanente actitud de descalificar a todo aquel que se le oponga y nos hemos olvidado de lo más importante: Unos poco-calificados “axilas ventiladas”, guiados por un obsecuente ex autonomista renegado y con muy poca coherencia en su discurso, han elaborado una verdadera “Carta de Esclavitud” que en muy pocos días tendremos que decirle Si o NO. Nos concentramos en los defectos de Correa y los destacamos sin darnos cuenta que eso es una desgracia personal de ese individuo y de los que lo rodean cercanamente y que lo que debemos preocuparnos es que sus malignas influencias no afecten a nuestra poco informada sociedad y comprometan el futuro de la patria. Lo tildamos de psicópata, prepotente, grosero, abusivo, etc., dando pie a que los Estracussi y otros igual a él ocupen paginas de esta Trinchera en descalificar a los que hacen opinión en este medio.

Si el Si triunfa el futuro de nuestros hijos, de nuestros nietos y de este país al que tanto queremos quedara comprometido y avizoro momentos de graves peligros sociales y económicos y fuertes enfrentamientos, terminando con la “isla de paz” que nos vanagloriamos de ser.

Por lo tanto, ruego a mis colegas de “Desde mi Trinchera” que nos concentremos, en lo que queda de tiempo, en el análisis pormenorizado de esta “carta de esclavitud” izquierdista, ambigua, irresponsable, discrecional, que otorga poderes extraordinarios a quien ya conocemos hasta la saciedad y no es necesario analizar más. Una “carta de esclavitud” que termina con las autonomías, que agiganta el centralismo e infla la burocracia quiteña, algo que es tan contraria al espíritu de libertad y de libre comercio que siempre ha impregnado y caracterizado el alma, el espíritu y el sentir de los verdaderos guayaquileños que nunca hemos sido amantes de la burocracia ni del centralismo.

Pido al señor Francisco Franco Suarez que siga con su análisis de este mamotreto que quieren presentarnos como tabla de salvación y de sepultura de la partidocracia solo para reemplazarla por una mayor y más arbitraria que la anterior. Pido a todos mis colegas que no le sigamos el juego a Correa. Dejémoslo que luche con sus propios demonios que bastante le deben costar y a lo mejor le pasan la factura muy pronto. Analicemos y desmenucemos el “mamotreto”

Analicemos con profundidad este malhadado documento y ayudemos a los lectores a reforzar los razonamientos por los cuales creemos se debe votar por el NO

No caigamos en el juego de distracción de Correa y sus adláteres que son cortados a su genio y figura.