El referéndum que vamos a tener, debe ser minuciosamente analizado por el ciudadano, a fin de decidir algo crucial: ¿Nos conviene la nueva Constitución? ¿Qué pasa si el ¡N0! gana? ¿Nos quiere el Gobierno obligar a decir SÍ?

Lo más importante de recordar es que la Constitución no debe ni puede tener ningún punto que vaya en contra de sus ciudadanos o de la moral. Basta un punto en contra, para que tengamos la obligación de votar ¡NO!

Basado en mis principios morales, creo necesario destacar algunos puntos:

Soy cristiano, por lo tanto respeto la vida humana. No puedo votar a favor de una Constitución que para dar libertad sexual a la mujer, permite que ésta decida si aborta o no al hijo que se gesta en sus entrañas. El aborto es un asesinato y debe ser penado.

Creo en el respeto a las grandes mayorías, y en el derecho de cada uno a llevar su vida como quiera, SIEMPRE Y CUANDO RESPETE EL DERECHO DE LOS DEMÁS por eso no puedo votar por una Constitución que permita la indecencia y el escándalo. Sólo los homosexuales podrían querer defender su minoría en contra de la gran mayoría heterosexual. Los integrantes de los diversos grupos homosexuales siempre han tenido la libertad de llevar su vida privada en la forma que quieran, sin escandalizar.

Creo en la familia como base de la sociedad, por eso no puedo aceptar una Constitución que permita que un transexual que se una a otro homosexual, pueda adoptar legalmente un niño. La adopción debe tener una base moral.

Creo en la dignidad y la libertad del hombre. No puedo estar de acuerdo con una Constitución que pretende crear un hombre oprimido, esclavo, sin derecho a expresarse, expuesto a ser menospreciado, insultado, o quizás sentenciado por pensar diferente de lo que piensa el Gobierno.

Creo en el progreso. No puedo aceptar una Constitución que estatiza todo, que impide la subsidiaridad y pone el asistencialismo como la forma ideal de caridad humana.

Creo en la justicia y la honestidad; por eso no acepto que se juegue con el idioma o los símbolos patrios con la finalidad de ganar votos por el sí. Engañar a los indios para no quedarme en el pasado, no es la forma correcta de tomar decisiones.

¡Creo en el amor! No se puede cosechar amor, sembrando odio. Si en verdad amamos a nuestra Patria, debemos buscar la fraternidad entre hermanos, no la división. La frase famosa atribuida a Julio César: “Divide y vencerás”, se refiere al enemigo, no a los hermanos. No puede, o al menos, no debe haber enemigos entre hermanos. Somos un solo pueblo. Todos somos hijos de Dios, con los mismos derechos y deberes, un pueblo que quiere salir adelante, que quiere ver a sus hijos crecer y progresar. No dividamos al país.

Ante la disyuntiva planteada de que si se vota ¡NO!, se está pidiendo volver a lo pasado, hay otra opción: Anular el voto, lo que significa rechazar esta Constitución y lo mal vivido del pasado. El pueblo ecuatoriano se merece una Constitución que le permita vivir con dignidad, libre y con derecho a progresar. No nacimos ni merecemos ser esclavos. ¡Exijamos una Constitución que respete nuestra dignidad!