Es criminal lo que ha ocurrido en mi país. Tengo dolor de patria, ese dolor que te atenaza el pecho y solo se presenta cuando pierdes o te alejas de alguien muy querido. Anteriormente me había sentido así solo dos veces en mi vida, ahora es la tercera.

Brevemente les narro lo ocurrido. Estaba en un banco cambiando un cheque, soy persona que hago mis cosas, incluso aquellas que muchos empresarios y abogados mandan a realizar a sus conserjes. Me gusta estar con el pueblo, oir de ellos, compartir esas vivencias. Se produjo una demora en la ventanilla y se acerco alguien a asistirme, un conocido, el guardia lo quiso retirar y al oponerme y decirle que lo deje por seguridad, el grito destemplado, cobarde, que arranco de atrás mío fue “saca al viejo pelucón”.

La aleve agresión verbal me hirió, por lo que entraña, se dejo de respetar canas, condición física. Camino disminuido con bastón porque fui atropellado con un vehiculo de un cobarde que huyo del sitio, así como el que grito escudándose en la multitud, en el grupo. Estaba realizando la misma labor que el que grito, pero aun así se sintió agredido por la presencia de alguien con terno y mediana educación.

A esto nos ha llevado la continua agresión verbal a todos, por parte de quien funge de Presidente, que ahora si tengo que decir fue lamentablemente elegido, incluso, así su proyecto político hubiera merecido nuestro respaldo en algún momento y por muchas razones, ahora nos vemos en la necesidad de retirarlo, no podemos entregarnos a quien predica el odio y el rencor entre connacionales, mas aun sin tomar en cuenta que somos personas de la clase media hechos en el trabajo y el esfuerzo, que por tener cierta característica de vestimenta o educación somos blanco del odio enfermizo de quien debería de ser el Presidente de los Ecuatorianos, no solo de un sector.

El odio conceptual del Presidente a lo que representa la clase media de Guayaquil lo lleva a cosechar el mas absoluto rechazo a su proyecto, representado en la constitución realizada en Montecristi a un costo de 280 millones de dólares que podría haber servido para escuelas, colegios y hospitales que le hacen falta a este país pobre. Constitución que niega valores, esconde mentiras y se auto reforma, cual engendro del diablo, cambiándose la piel y recubriéndose de nuevas y mas terribles babosadas por lo encubiertas que tratan de pasar en medio del desconocimiento y la desinformación causada por los continuos escándalos que se van dando para distraer en medio del circo al pueblo que esta siendo considerado por los ideólogos de la revolución ciudadana como verdaderos retrasados o discapacitados mentales al darle distracciones para no dejarlo pensar en lo que debe.

El daño esta hecho, la profunda división ya se sembró, se logró que la gente odie por el hecho de odiar, se direcciono el resentimiento del que tiene menos en contra de una supuesta clase a la cual se le dio el estereotipo de quien es físicamente distinto o tiene una presentación diferente del común denominador de nuestro pueblo, pero que somos iguales en condición y calidad de seres humanos. Eso mis queridos amigos es estar en contra de todo, incluso de la doctrina religiosa que dice practicar, Jesús es amor, no odio. Todos los que tenemos un origen similar hemos pasado momentos duros en nuestras vidas, pero esos no nos llevan a predicar la doctrina del odio, solo lo hace quien realmente lleva el mal por dentro, el que en realidad en vez de adorar a Dios, venera el mal y su ángel de la guarda no es Miguel sino Luzbel. Cuidemos nuestro futuro y el de los nuestros, tratemos de desterrar el odio y a quienes lo practican, por el bien de nuestros hijos.