En la Sesión Solemne efectuada en la Gobernación del Guayas “en honor a Guayaquil”, reunión en la cual el Presidente se dedicó a atacar a las instalaciones modelo de ciudades y a sus pobladores. El presidente Rafael Correa contó su muletilla “de los ciruelos y las jaibas…” – que seguramente le han contado, porque jamás ha hablado del verdadero vivir de la ciudad.

Con su habilidad histriónica mencionó sus apellidos y los pintó como “más del pueblo”, “Correa” y “Delgado” eran de valor autóctono y no el de algunos “pelucones”, término que él utiliza para describir a los que han nacido y trabajado de cuerpo y alma guayaquileña.

El ilustre lingüista Justino Cornejo indica que en nuestra sociedad todos tenemos de “inga o de mandinga”. Lo que podemos reiterar en el merecido homenaje que le hizo su profesionalmente brillante y cultivadora del arte y folclore, doña Marigloria Cornejo; Muestra que tituló Cien años de devoción a la lengua, a la tierra y a la sangre. A la lengua, dice, la organizadora de la muestra, porque su padre se dedicó a la investigación lingüística. A la tierra porque fue un amante de las tradiciones. Y a la sangre, pues descubrió todos los valores de nuestro mestizaje, dictaminando: “todos somos el producto de una mezcla étnica. El que no tiene de inga, tiene de mandinga”.

Me dispuse a buscar el fundamento de Correa. “Origen: En Pergamino Virtual, apellidos: Apellido español de origen profesional, viene directamente del vocablo castellano “correa” refiriéndose al cinturón o tirante hombrera de cuero. De esta forma, se empleaba este apellido en un principio como una forma conveniente de identificar a una persona que trabajaba haciendo probablemente cintos de cuero. Por otro lado, el apellido Correa pudiera derivar (en su forma femenina) de la palabra castellana “correo”, que significa “mensajero”. Algunos de los primeros registros de “Correa” se encuentran en Portugal, donde tomó la forma de “Correia”. Una referencia de este país es la de un tal Soeiro País Correia, consejero del Rey Alfonso VI.

Entre los primeros registros de este apellido en España, se hace referencia a un Diego Fernández Correa, nacido en Valdemoro en 1543, mientras que en el continente americano encontramos una referencia a un Juan Ascanio y Correa, nacido en Caracas en 1638, que ingresó en la Orden Militar de Santiago en 1683. Se indica que viene del Comendador Faustino Correa. En foroswebgratis: … únicamente los verdaderos herederos eran los descendientes de los hermanos del Comendador, a los que él mismo los había desheredado por que sabía que uno de ellos lo quería asesinar y asignó su fortuna a la cuarta generación. En: heraldicahispana definen sus armas: En campo de plata, un águila de sable volante, picada y membrada de oro, cargado su pecho con un escudete de gules con una banda de oro; Otros traen: En campo de oro, trece (14?) correas de gules cruzadas en forma de reja o fretes.

Vamos a Delgado, “Origen: Castellano. Originario de las montañas de Santander, desde donde se extendió por la península. Probó nobleza en las Órdenes de Santiago, Calatrava y Carlos III. Descripción del Escudo de Armas: En campo de azur, siete estrellas de oro puestas en palo de a cuatro y una en punta. Bordura de gules, con siete calderas de oro, Algunos añaden otra segunda bordura de plata con la salutación angélica, en letras de azur: “Ave María gratia plena”.

¿Será por lo anterior que se desea promulgar un omnipotente feudalismo? ¿Estarán dentro de los anteriores datos el deseo de cambiar nuestros símbolos Patrios?

Que pena tener que gastar en nimiedades mucho espacio para tan sólo demostrar el falso método demagógico y rimbombante para engañar al pueblo; no obstante, ese es su estilo, hacer de montículos cordilleras para distraer la atención. Y en concreto solamente promesas.

Cambios de última hora, la ubicación de una coma, que ni los Asambleistas borreguitos conocían; menos aún los que fueron a formar parte de un grupo colegiado y evaluar los efectos de las leyes y quienes encontraron que si estaban dentro del “cuerpo colegiado”; pero no de los que iban a clases que dictaba el ansioso Monarca y formaba sus mayorías.

Me decía un querido profesor de universidad: “No puedes esperar que el menor llegue a ti, tu debes bajar y darle la mano para ayudarle a subir”.

Por eso, al pueblo, de manera urgente, si es que queda algún medio libre de confiscación o de presión, o personalmente debemos explicarle los principales temas dispersos en 444 (¿habrán agregado ilícitamente más anoche?) artículos y las transitorias; que nos llevan a una disfrazada tiranía comunista totalitaria; repetida en distintos tonos. Todos modelos fracasados y hambreadores. Que el pueblo ecuatoriano tiene que aprobar.

Principalmente este estudio corresponde a los juristas especializados en derecho Constitucionalista. Empero en el referéndum no solo votan ellos, sino todos los ciudadanos que se encuentren empadronados. Por lo tanto hay que usar una forma de explicar sus dañinos alcances al pueblo y darles la oportunidad de razonar su voto.

O de creerlo mejor: Regresar al siglo XVI, (1 600) con sus huasipungos y obrajes. Lo dúctil de la propiedad -incluyendo su chocita con sus diez hectáreas para sembrar maíz y crear su par de cerdos u ovejas.

La concentración de poderes, la Corte Constitucional (¿serán los cortesanos que reciban esos feudos?), el control por incautación o amedrentamiento de los medios de comunicación, el acaparamiento total de la ley y la instauración de una subjetiva interpretación; por cuanto muchas son arbitrarias y subjetivas.

Habiendo palpado como se han violado las Leyes, desacreditado a las Fuerzas Armadas, a la Corte Suprema de Justicia, a las Religiones y Sectas, burlado el municipalismo ¡eje de los pueblos! y quitado las rentas -esperando chantajearlos para las obras, desdeñado la Constitución y, sobre todo, la total subjetividad y falsa implementación de “beneficios que ofrece al pueblo su hoja de ruta feudal”, mi posición será un rotundo NO.