La renuncia de Alberto Acosta a la presidencia de la asamblea le ha producido a Correa una baja en su popularidad de impredecibles consecuencias.
Con este hecho el gobierno demuestra pertenecer a un partido tan corrupto como aquellos que tanto criticaron.
Esto también evidencia el fracaso de la asamblea al tener solamente redactados cincuenta y cuatro artículos constitucionales. Los asambleístas han perdido el tiempo haciendo mandatos inconstitucionales, tratando de institucionalizar los orgasmos de las asambleístas de país, poniendo impuestos para saquear el bolsillo de todos, dejar sin trabajo a los mineros, dar amnistías, liberar presos, desmembrar a la comisión de transito, hacer leyes para favorecer el aborto y elevar a categoría de ejemplo social el matrimonio entre homosexuales.
Veamos donde se origina la renuncia.
El buró de Alianza país le pide al ex presidente que de un paso al costado, haciéndole conocer que ya no tiene el apoyo de su bloque. La pregunta es: ¿Acaso alianza país es dueña de la asamblea o del presidente de la misma?.... ¿con que derecho y bajo que legalidad, un partido político que no es jurídicamente nada dentro de la constituyente, tiene el poder para pedir y lograr la renuncia de un funcionario? Esto es tan absurdo como si Sociedad Patriótica decide que Cordero renuncie a su puesto de presidente, por que simplemente al PSP no le conviene.
Desde el punto de vista de las encuestas, la asamblea es tan mala o más corrupta que el peor de los congresos. Eso sí; no nos olvidemos… ¡Alberto Acosta es corresponsable por ello!
No puede ahora por las razones que sean, bajarse de la camioneta.
En la renuncia del patriota Acosta, veo al Poncio Pilatos de la revolución ciudadana. Abandona al barco que bajo su dirección se hunde y como sabe que nadie en el futuro lo elegiría capitán; renuncia.
Supongamos que lo hace por que se vencieron los plazos y no quiere entregar una constitución forjada a paquetazos. Imaginemos también que está en franca discrepancia con Correa, quien por sus cálculos electorales le ordena terminar la redacción dentro de los plazos establecidos. Si esta fuera la verdadera razón (me refiero a los plazos) y Acosta es coherente y auténtico, debería renunciar a la presidencia del congreso y también a su calidad de asambleísta.
Es como que si yo trabajara en un canal de televisión como locutor de noticias y al mismo tiempo sea el director del noticiero.
Supongamos que mi contrato dice que debo trabajar de ocho de la mañana a cuatro de la tarde para lograr la máxima calidad del informativo. También supongamos que el dueño del canal quiere que yo rinda lo mismo pero en menos tiempo, esto es trabajando de ocho a once de la mañana. Como sé que es imposible tener la misma calidad en la divulgación de las noticias trabajando menos; renuncio.
Es obvio que si no estoy de acuerdo con que se me haga trabajar menos tiempo que el que debo y también discrepo con el dueño del canal, tengo que renunciar a ser director del noticiero y por supuesto también a ser locutor de noticias del mismo canal.
Lo uno tiene que ser coherente con lo otro.
No se puede renunciar a algo por no querer ser parte de ello y al mismo tiempo hacerlo para seguir siendo parte de ello.
Otra posibilidad de la renuncia del Alberto es que hizo un cálculo político y como se siente presidenciable y sabe que dirigiendo la asamblea se quema, optó por salir corriendo de donde están ardiendo las papas para no quemarse.
Dentro de este cálculo electoral, nos vende la imagen de un hombre patriota, democrático, responsable, desprendido y no contaminado por el aceite putrefacto de la gran olla de grillos mezclados con payasos, en la que bajo su digna dirigencia se ha convertido la fanesca de los todopoderosos de la patria.
Esto mis queridos amigos: es un juego, un tongo.
Es otra tomadura de pelo. Cuando Acosta asumió la función que ejercía, juró ante la patria cumplirla a rajatabla, por lo que no puede ahora por la razón que sea y mucho menos por discrepancias con su majestad o pedido de un partido, abandonar sus responsabilidades asumidas para renunciar.
Es claro también que cada vez que le da la gana, Correa irrumpe en la asamblea. También es clarísimo que eso es posible solo porque la misma asamblea lo permite.
El terror que tiene Correa es que su popularidad y credibilidad se hayan ido de picada parra abajo. Mucha gente que lo apoyó ahora está en su contra y los decepcionados van en aumento. El pueblo sabe que la asamblea no le ha dado trabajo, ni que comer. La gente liga a Correa con los resultados de Montecristi y su desgaste es brutal. Por estas razones Acosta presenta una renuncia calculada y abandona el barco para no irse a pique por su propia ineficacia.
La asamblea es peor que el peor de los congresos.
Es una jungla de salvajes donde vale todo. En este infierno se pelea sin reglas ni ética, mientras la corrupción campea. El comportamiento de la mayoría de los asambleístas da asco. Estos ex forajidos han resultado peor que los más ruines amorales que ha tenido la patria.
El futuro del país es negro, así como negras son las cloacas que hieden bajo la triste mirada de quien si pudiera, también renunciaría a permanecer colgado en la pared central del antro.
