Acaban de matar a Raúl Rodriguez. Una voz combativa se ha marchado.

Este crimen es el resultado de la inoperancia gubernamental, cuya responsabilidad por la seguridad interna es indelegable constitucionalmente.

La falta de garantías al ciudadano, le corresponde al fracaso de un ejecutivo, que en esta área solo a sido palabrerías.

Por haber sobrevivido a un atentado en carne propia, las razones de porqué alguien puede ser asesinado son varias.

Lo primero es la muerte por accidente. A lo mejor lo iban a robar y por nerviosismo los ladrones se excedieron. Esta primera hipótesis sería posible, si no hubiera una amenaza anterior al mismo periodista.

Lo segundo es que se trate de un problema personal. En este caso tampoco la presunción sería correcta, por que se trata de un hombre honorable, con una vida limpia y transparente, que profesaba activamente su fe cristiana y se dedicaba por entero al trabajo y su familia.

Lo tercero es que alguien de oposición al gobierno lo haya mandado a matar para echarle la culpa al gobierno. Esta hipótesis tampoco es válida ya que el periodista no representaba un peligro para el régimen, por lo que mal se lo podía escoger como un icono al que se debía silenciar.

Entonces queda una cuarta. Se lo mandó a matar para callarlo. Esta alternativa debe ser analizada cuidadosamente.

Veamos a quién defendía, para presumir quién lo mató.

Raúl era una de las voces que más luchaba por Guayaquil. Su periodismo se centraba en denunciar las ofensas que la ciudad recibía. Lo hacía con la valentía que lo caracterizaba. Otra posición suya fue de apoyo a la gestión del alcalde. También luchó por la autonomía.

Ahora veamos a quién combatía: Se opuso al gobierno muchas veces. Estaba contra el centralismo que el ejecutivo trata de lograr. Fue muy crítico sobre la ley del aborto, el matrimonio entre homosexuales y el alza incontenible de los víveres.

Por otro lado, el ejecutivo a echado la culpa de todo lo que sucede a las bestias salvajes. Las ha insultado, minimizado, se a burlado de ellas y hasta las ha despreciado. Ha sido intolerante y agresivo con las mismas. Cada vez que ha podido, se ha referido a los medios como los causantes y cómplices de los saqueadores del país.

Raúl era un opositor crítico de las acciones que el gobierno tomaba contra los Guayaquileños. Era un hombre de postura frontal y transparente, que usaba el micrófono para hablar por los que no tenían voz para reclamar.

Con lo que escribo no estoy señalando culpables…expongo los hechos tal como pudieron darse, para que quienes me lean puedan sacar sus propias conclusiones.

En mi criterio el gobierno debe ser el más interesado en descubrir a los autores de este crimen. Tienen que mostrar la misma presurosa diligencia que cuando investigaron el robo del hermano del presidente. En ese entonces a las pocas horas tenían helicópteros volando, carros, perros y peritos en dactiloscopia, para satisfacer el apuro del mandatario. Ahora deben actuar con la misma eficiencia y eficacia para saber quienes mataron a Raúl Ramírez.

Esta es una víctima del fracaso gubernamental en el campo de la seguridad ciudadana. El gobierno nacional no ofrece las garantías a los ecuatorianos a pesar de que obligatoriamente es constitucionalmente responsable.

Hoy han silenciado a Raúl…Quien haya sido, calló a una voz que no le convenía escuchar.

Solo dentro de la mente de un psicópata este hecho puede ser tomado como un aviso de lo que te puede pasar si manifiestas abiertamente tu desacuerdo con lo que no estás de acuerdo.

Para mí; es claro que quien lo haya ordenado sabe que con este mal ejemplo, muchos se callarán y pensarán dos veces antes de oponerse a quienes no les conviene una voz contraria.

En lo que a mí concierne, este asesinato es la razón por la que no debemos callar: Si nos matan, en este tipo de muerte es donde con mayor claridad encontraremos el verdadero motivo de nuestra existencia.