Son tres perversidades y una sola sapada verdadera. El Soat, que supuestamente es un principio de aseguramiento contra accidentes de transito que cubre a los ciudadanos conductores o no en el caso de un accidente de tránsito ha permitido que muchas personas se traten sus accidentes domésticos como uno de tránsito, o si no, que se olviden de los hospitales y clínicas que les corresponden y vayan a una que esta fuera de su área, la que mejor les parece. Así se conoce de accidentes ocurridos en la carretera y se hacen trasladar hasta las dos o tres Clínicas Hospitales que hay en Guayaquil. Los Hospitales del Seguro Social, Militares y Policiales no atienden heridos de Soat, los de la Junta de Beneficencia los reciben en sala General y de emergencia.

El Fonsat recién hace una semana obtuvo su RUC, lo manejan las oficinas de la Dirección Nacional de Tránsito, no hay quien organice el pago de los valores que no están cubiertos por las compañías de seguros, se deben valores que sobrepasan los cuatrocientos mil dólares entre las Clínicas de Guayaquil y uno de los grandes Hospitales Privados de la Capital ya se conoció que ha sido dispensado de prestar servicios a los afectados por Tránsito. A ver que dice ahora el Presidente que se ha convertido en el gran hermano o gran arbitro de todo, ¿porque no reacciona contra una institución de Quito como lo haría contra una de Guayaquil?

El Fonsat no paga a los médicos porque no tiene como, mientras tanto, el Dinero esta en la Policía Nacional, Ya se le esta encontrando un destino según un concejal de Quito, el financiamiento de la solución al problema de tránsito de la capital mediante un Metro subterráneo. Lo cierto es que esta institución que tiene que responder por el pago en el caso de los accidentes anónimos hasta ahora no reconoce los exiguos honorarios de los médicos que son los realmente afectados por el sistema de fijación de valores bajos de consulta y atención, manteniendo facturas por varios meses sin cancelar y lo que es peor sin saber cuando mismo es que se va a tener el Fonsat funcionando con sus oficinas centrales y provinciales.

El Soat y la Medicina Prepagada con su sistema tarifario son traídos desde Colombia, por las grandes compañías de seguros que han encontrado un gran negocio a partir de los incautos ecuatorianos, nos obligan a pagar un seguro general a todos quienes tenemos un vehiculo, valor que nunca fue el que publicitaron, jamás fue de 25 dólares como se dijo, el mas barato es de cuarenta y cinco dólares acercándose a los cien si el vehiculo es grande y de varios años de vida, con todo esto si es real que la utilidad de las compañas de seguro pasa de los cincuenta millones de dólares. Pero como el Presidente tiene de asesor y amigo a un alto inversionista de las compañías de seguros entonces este si es un negocio correcto.

Los servicios de Medicina Prepagada tienen específicamente señalado que no pueden prestar servicios de clínica, que su labor es de abaratamiento del servicio mediante el prepago que permite por compensación atender a quienes lo necesitan sosteniéndose en aquellos que pagan y no requieren los servicios. El tarifario impuesto por niveles a los médicos y clínicas, aceptado voluntariamente con el equivocado concepto de las clínicas que el volumen sustituye la falta de pacientes, ha hecho que el servicio medico se depauperice y se convierta en uno de mala calidad por la necesidad de cumplir con los volúmenes. A partir de aquí tenemos casos de mala práctica médica porque el profesional de la medicina esta desmotivado con una consulta de un dólar cincuenta o en el mejor caso de seis dólares. El Ministerio de Salud debe entender que es realmente importante lograr una mejor condición para los médicos y si ya el gobierno se esta metiendo en fijar valores en la consulta privada entonces que tome acción sobre la medicina prepaga que esta llevando al prestador del servicio a niveles Infra, sin que esto le haga bien al paciente, a los médicos ni al país. Los únicos beneficiados son los aseguradores que tienen ingentes ganancias desangrando silenciosamente a un pueblo y acabando con las aspiraciones de quienes se han dedicado más que ningún otro profesional a prepararse con sacrificios personales y familiares.