El economista, refiriéndose a la derrota de PAIS en las elecciones para elegir alcalde del cantón Quinsaloma en la provincia de Los Ríos, ha motejado de corruptos a sus propios militantes y en su malsano entender señaló que fue traicionado por sus partidarios, y que éstos votaron por otro candidato quien utilizó el “billete corrupto” para comprarlos.
Lo cierto es que perdió las elecciones a pesar de que la maquinaria gubernamental estuvo puesta al servicio de su candidato con la participación –como es de dominio público- de los ministros de Agricultura y de Obras Públicas quienes repartieron, sin ton ni son, urea, semillas de maíz, de arroz, así como también ofrecimientos para la construcción de carreteras.
Las desafortunadas declaraciones del ciudadano presidente nos recuerdan a otro tirano de América, Hugo Chávez, quien al perder por primera vez un referéndum en Venezuela el domingo 2 de diciembre del año próximo pasado, tildó de traidores a sus seguidores los que según él, eran chavistas y que cobardemente no asistieron a las urnas.
¿Cualquier parecido es simple coincidencia? No, no lo es; sencilla y llanamente se trata del ego del economista que sigue casi al pié de la letra las gandulerías de su mentor venezolano.
El país ya no espera otra cosa del dictador que cual “Gran titiritero” mueve los hilos atados a sus sumisos quienes, sin excepción alguna, desde siempre son solo “levanta manos” y que a más de seguidores inconscientes, se prestan a inicuas acciones como ser el proponer aquello de “la autonomía del cuerpo”, “el placer sexual”, el voto a los “cuasi” niños de 16 años para envolverlos con falsas promesas y garantizarse una votación favorable de quienes no tienen todavía un carácter bien formado, el desaguisado de los símbolos patrios que la asambleísta de Alianza País Tanya Hermida lo propone sin el más mínimo rubor ni recato haciendo gala de gran insolencia al ofender a la inteligencia de los ecuatorianos dando ridículas explicaciones que son solo compatibles con su insensatez.
Mucho tiene que ver con esta proliferación de inconductas de los asambleístas gobiernistas el hecho de que los medios de comunicación, especialmente en la televisión, se les da demasiadas oportunidades para que impunemente se burlen del pueblo ecuatoriano.
Es triste y enervante encontrarse cada nuevo día con que los enemigos de la Patria han mentalizado un nuevo desatino, y para colmo ahora cumpliendo órdenes de su titiritero” han tomado la trasnochada decisión de permitir a los informales invadir las calles de la ciudad en flagrante desacato a las más elementales normas del buen vivir con lo que volverán a convertirlas muladares mal olientes y todo lo negativo que ello conlleva y que ya había sido largamente superado.
Quienes mentalizaron esta inmoralidad, que entre otras cosas busca dividir una vez más a los ecuatorianos, alegan que los informales no tienen otra forma de “llevar un pan a sus hogares” dando lugar a desafortunadas declaraciones del ministro de Gobierno cuando, entre otras cosas, mencionó que “El derecho a ganarse la vida está por encima de las normas jurídicas”(¿?).
Sin el más leve asomo de mínima decencia, los asambleístas y el primer ministro, omiten maliciosamente mencionar que el economista es el único responsable de esta situación al no poner en funcionamiento las lógicas ideas para crear imprescindibles fuentes de trabajo, lo que no solo sería cumplir con una de las copiosas promesas hechas en su atosigadora campaña presidencial, sino que tiene la suprema obligación de hacerlo.
Bien sabemos quienes habitamos en el Ecuador que todas estas acciones de los asambleístas de PAIS y sus adláteres responden a una calculada estrategia, esto es, a dejar pasar el tiempo hasta que les sean enviados los artículos de la nueva Constitución que ya a nadie le queda la menor duda de que todo se ha “pre fabricado” en Carondelet y que les llegará de a poco para luego presentarnos el gran sainete que los ecuatorianos estaremos obligados a presenciar próximamente.
Lo arriba manifestado probablemente sea una de las causas por las que el pueblo ya está cansándose de los que los que lo han defraudado y que se ve relejada en la caída vertiginosa de la credibilidad de los asambleístas obsecuentes al gobierno, así como también –aunque en menor proporción- la decadente imagen del economista como resultado de sus constantes agresiones a todo mortal que pase por su delante, o por la perenne distracción que realiza y que desvía la mirada del país de las acciones de su desgobierno.
Confío en que lo sucedido en Quinsaloma sea el principio del fin de tanta prepotencia, y le haga ver al economista que debe rectificar; que comience a gobernar; que asuma las funciones de estadista; que descienda de aquella nube rosada en la que se encuentra aún desde antes de iniciar su gobierno; que empiece a unir a los ecuatorianos pues hasta ahora se ha manifestado como el verdadero y único separatista del Ecuador; que respete a Guayaquil y a la Patria; que sea el presidente que el pueblo esperanzado eligió más no el que nos hace padecer vergüenza ajena.
Con toda lealtad confieso que es mi deseo, por el bien de todos, que eso suceda, aunque con la misma lealtad declaro que tengo la percepción de que el economista no lo hará –al menos motu proprio- por lo que percibo que estoy soñando con una utopía… Ojalá que el deseo se haga realidad… AMEN.
