“ Las consecuencias de las acciones políticas, sociales y económicas que, por tantos años se abaten sobre nuestro País, nos empujan hacia la primitiva supervivencia diaria, a la imaginación sin pasado y al pensamiento sin futuro. Consecuencia: la decapitación cultural de las generaciones nacientes y la futura esclavitud intelectual. Un pueblo que invierte en Educación y Cultura, aunque sea tangencial y en los peores momentos, tendrá siempre una salida creativa.”
“ (El Museo de los Niños)… Es cívico. Es abierto. Es estimulante. Es experimental. Recupera la cultura viva y cotidiana de la Ciudad, la amplifica para aceptar los retos y códigos de un mundo que cambia en cuestión de segundos. Si no podemos competir con la velocidad de los tiempos, si podemos inducir, a hijos y nietos, a la utilización gradual de los recursos generados por los mundos desarrollados.
“Se acabaron las momias que no pueden ser tocadas, los libros que no pueden ser leídos, el arte que no se puede pintar, el internet que no se puede explorar. ¡Todo lo contrario! Se prohíbe no tocar lo intocado. Es un Museo cambiante e interactivo, desmitifica lo ya digerido por los “mass media” o los museos de viejo cuño.
Esto lo escribimos – a propósito del Museo de los Niños- allá por el año 1999 y fue publicado en diario El Telégrafo en el mes de Julio.
¡Qué gran noticia el saber que de la Ciudad se erradican los Casinos en las zonas regeneradas! ¿Qué van a decir ahora los ludópatas del escándalo, la algazara y el desconocimiento del agua salada para los acuarios?
¡Qué gran noticia el escuchar que hablamos de construir el Museo de los Niños en el Malecón Simón Bolívar! Este artefacto Urbano-Arquitectónico ya ha sido construido en otras partes del mundo. La idea y sus realidades han sido probadas por, aproximadamente, cuatrocientas veces.
Las potencialidades de los cinco sentidos serán puestas a prueba. Los niños podrán manejarse con autonomía, usar sus manualidades, jugar (que es su trabajo) y producir dándole a cada cosa un rol de importancia acorde con su desarrollo y sus posibilidades. No olvidemos: en el Museo de los Niños se aprende haciendo.
Aquí el niño no encuentra libreta de control, ni le otorgan medallas. Simplemente aprende a su manera. Experimentando y desarrollando espíritu de competencia para consigo mismo.
Es coherente y cívicamente productivo que, la Municipalidad tome a cargo un desarrollo como este que puede ser el inicio o el prototipo de circunstancias más grandes.
“ ¿Qué mejor, para acercar a los infantes a la realidad urbana, que la misma parodia de la Ciudad, de sus “logos”, de su estructura de sus servicios, de sus instrumentos, de sus alternativas re-propuestas en un enorme juego infantil, en donde los visitantes son animadores y animados?
Conciudadanos, no esperemos que otros, de otros países vengan a “darnos pensando, diciendo y haciendo” lo que nosotros estamos en capacidad de iniciar. No permitamos que las circunstancias nos dobleguen. Pensemos con claridad de futuro porque lo que pasa hoy, mañana quedará atrás.” ( R.Yturralde M. El Telégrafo 1999).
Creemos que el exterior hay suficiente experiencia como para capturarla para nosotros y, sin perder la iniciativa ni el control, desarrollar este proyecto que hoy empieza y su crecimiento es infinito –como la mente de los Niños-.
