Analizando las definiciones de las palabras Compañero, Compañía y Compañerismo que mi Diccionario de la RAE de la Lengua, contiene…
No puedo menos que concluir que:
Cuando una persona llama “compañero” a otra, admite que “existe con ella un vinculo de armonía y buena correspondencia”.
Quienes se consideran ”Compañeros” entre sí, aceptan que “existe entre ellos una asociación para la consecución de un “objetivo común”, y que corren o aspiran a correr juntos, una misma suerte o fortuna”...
Cuando este calificativo – aparentemente afectivo – es usado entre estudiantes o colaboradores de trabajo, el término implica una alianza para la consecución de fines nobles y productivos.
Cuando nos referimos a nuestra “compañera” de la vida, o ella se refiere a nosotros como a su “compañero”, el término indica que existe una relación sentimental entre dos personas que se sienten unidas por el más sublime de los sentimientos… El amor…
Pero cuando el Presidente de la República del Ecuador, llama “COMPAÑERO” a un TERRORISTA, pierde la “dignidad” que su posición exige de él…
Porque el presidente de los ecuatorianos no puede ser Pana, Parcero ni Adúo de quiénes han sido (o son sospechosos de ser) líderes de, y/o asesinos, asaltantes y secuestradores…
Al llamar “COMPAÑEROS” a delincuentes como Luís Edgar Devia Silva, (alias Raúl Reyes) el Presidente Correa se envilece como persona y se expone al desprecio mundial de las personas que consideran a los terroristas como la misma esencia de la escoria humana.
En múltiples ocasiones, el Presidente Correa ha “exigido respeto” (¿...?) de los demás… Posiblemente porque desconoce que el “Respeto” no es algo que se puede exigir… El “respeto” es un trato y consideraciones a los que una persona se hace merecedora por la cortesía que dispensa a los demás, por la rectitud y cabalidad de su comportamiento…
Presumo también que el Presidente desconoce además que para llegar a ser un buen líder, y para ser respetado, primero hay que aprender a respetar a los demás…
Existe un viejo refrán que el Presidente Correa debería observar si es que quiere algún día llegar a merecer el respeto al que aspira…
Me refiero a aquel que aprendimos cuando éramos niños y que nos enseñaron nuestros padres al hacernos saber que la gente juzga al individuo por la clase de “compañeros que escoge” y frecuenta… El refrán dice así:
“Dime con quién andas y te diré quién eres.”
