En todo régimen totalitario lo primero que se acalla bajo el pretexto de la necesidad de incorporar al cambio, curiosamente los regímenes totalitarios siempre exhiben una propuesta de cambio, es a la prensa libre. Al mismo tiempo, la sabiduría popular activa lo que se ha dado en llamar como “radio bemba”, esto es la proyección de la realidad y de los hechos a través del más antiguo de los métodos de comunicación: la verbal persona a persona.
En nuestro país no creo que lleguemos a reprimir a la prensa, creo firmemente que se la va a respetar, creo también que se va es a tratar de impedir que ciertos periodistas tengan acceso a la información, para lograr crearles el vacío necesario y llevarlos a la perdida de la credibilidad general que es la que sustenta el poder del periodista. También pienso que, si bien no va existir represión contra las empresas periodísticas, si va a darse un control sobre la propiedad de ellas. Tratando que no pertenezcan a grupos de poder financiero, económico, etc.
Pero aquí hay un error de concepto, las empresas periodísticas si bien no deben depender de grupos económicos, estos deben ser grupos económicos financieros. Porque, hago la aclaración. Es simple, la utilidad en los medios de comunicación se da por doble vía, por la que ingresa por concepto de publicaciones, avisos, propaganda. Y la que obtiene de modo personal el dueño de la empresa por su participación en negocios que muchas veces se generan por su posición privilegiada de dueño de medio de comunicación. Esto sucede cuando dependen de grupos de poder económico y financiero.
El tema pasa entonces en que no se debe impedir la formación de trosts informativos, esto es que la misma empresa periodística tenga una radio, un canal de tv y un medio impreso. Esto posibilita que la empresa viabilice sus costos y realice otro tipo de entregas al público, como ser libros a bajo precio o programas de radio y Tv dedicados a la educación y a la cultura. El impedir esta participación empresarial en la misma línea no debe ser satanizado, lo que si se debe impedir es que existan monopolios informativos, o que las empresas sean cartelizadas, o que estas no sean medios de comunicación sino medios de protección de intereses económicos, financieros y políticos.
La Asamblea esta pasando en este momento mandatos y leyes relacionadas con el uso del espectro radioeléctrico, creo que su intervención debe ser coherente con esta realidad. No es correcto entregar en manos no preparadas el uso de las frecuencias, es mas creo que dentro de dicha regulación se debe propender a que los medios de comunicación, hagan una entrega educativa o cultural en sus ediciones, dejando de lado una serie de producciones que tienen que ver con proyecciones falsas del concepto “celebridad”. Es esencial que se entienda que los medios de comunicación deben redireccionarse hacia una comunicación social, esto es entregar la verdad de los hechos, no interpretada, ni a favor de un lado ni del otro, los hechos son unos, las apreciaciones son otras. Establecer diferencias entre comunicación simple y comentario editorial, limitar las responsabilidades, hacer que sea parte importante de la producción comunicativa lo educacional y lo cultural, pero en un marco de absoluta libertad, incluso permitiendo la autorregulación de los medios. Dentro de esta gran política comunicacional.
El miedo que tiene que tener la Asamblea es que se vaya producir un intento de amordazar la prensa bajo el disfraz de socializarla, porque una vez que se silencie a la prensa el camino a la tiranía estará abierto. El derecho a disentir es propio del ser humano, por eso el Dios que no quieren nombrar en la Constitución nos hizo diferentes el uno del otro incluso para que tengamos la libertad de expresarnos de modo distinto.
