El día de hoy, martes 15 de enero del 2008, fue asesinada cruelmente y con impunidad, la distinguida Señora Doña Democracia de la República. El macabro asesinato fue perpetrado por el primero de sus hijos, quien administra sus bienes. El asesino le clavó un puñal por la espalda al no presentar ante el Congreso, como era su obligación hacerlo, sino ante una incompleta Asamblea Constituyente de plenos poderes, su informe a la Nación por el primer año de proselitismo político y falta de gobernabilidad.
 
Ochenta asambleístas y más de cien invitados observaron atónitos este asesinato sin que ninguno se atreviera a detener al asesino, antes bien estos testigos lo vitorearon y aplaudieron, con lo que se sintió glorificado por el acto cometido. De acuerdo a su personal y único criterio, el Congreso, si bien existe de nombre, ha sido descalificado porque él decidió eliminarlo también.
 
Ya desde hace un año, el homicida había venido hostigando a la apreciada Señora Democracia, en casi todas sus actuaciones. Su capacidad para endilgarse poderes ha sido tal que ya en las primeras reuniones del Congreso, hizo que el TSE elimine al 57% de sus oponentes y de un solo plumazo  eliminó a quienes querían advertir a la ciudadanía del crimen que acaba de terminar. Luego disparó sus dardos contra la Provincia que lo vio nacer a la que desgarró, dividió e incluso se solazó mandando a uno de sus lacayos asalariados, a que mancille la bandera de su Patria chica para demostrarle a sus hermanos que él es el único que manda y que lo que dice es ley.
 
Al observar que la madre Patria se solazaba con la actuación de uno de sus más preclaros hijos, quien había demostrado que con trabajo, dedicación y honestidad, se podía construir y sacar a una Ciudad de la basura, el abandono y la corrupción, enfiló sus armas contra este hermano que estaba opacando su imagen y al ver que estaba perdiendo porque el pueblo no es ciego, ordenó a varios de sus lacayos impedirle que continúe actuando, prohibiendo y entorpeciendo de cualquier manera posible, su actuación.
 
Para asegurar su impunidad ha actuado brillantemente brindándole ocasión a sus hermanos militares a actuar en otros negocios, con lo que los tiene contentos y no reclaman por la muerte de nuestra querida Democracia.
 
Doña Democracia de la República deja en la orfandad a sus trece millones de hijos, quienes la velarán en Guayaquil y harán una romería en honor a ella el día 24 de enero, a las tres y media de la tarde. Se invita a todos los que no sean comprados por los cómplices y encubridores del asesinato, a asistir a esta ceremonia en honor a Democracia.