A pesar de haber sido parte importante de la crisis bancaria al Banco del Pacífico le dieron una oportunidad especial, entregando su manejo a una entidad internacional que designó a los españoles Félix Herrero y Roberto González como apoderados. Peritos quienes trabajaron técnicamente en recuperar la situación de la institución, que en seis años pasó de una calificación de riesgo D a una de AA y estar actualmente peleando el segundo puesto a nivel nacional.
 
Andrés Baquerizo Barriga, es un buen economista de la Universidad Católica de Guayaquil que casualmente estudió en la misma época que lo hizo, en el mismo lugar, el presidente Rafael Correa. Fue el tercer miembro de ese excelente equipo, del cual los dos primeros obtenían retribuciones a niveles internacionales.
 
Los directivos extranjeros estaban con sueldos internacionalmente razonables, mientras el economista Baquerizo, con casi dos décadas desde haber entrado a trabajar en el Pacífico, continuaba siendo castigado – por las normas locales – con un pésimo sueldo rezagado e incompatible para la importancia y responsabilidades de su cargo.

Hoy se ha convertido en la cabeza de ese banco que ahora se pelea el segundo lugar con el banco de Guayaquil (el primero en indicadores es el Pichincha), de acuerdo con las cifras de la Superintendencia de Bancos.
 
Baquerizo ha continuado siendo un ejemplar ejecutivo del banco desde 1999 – cuando ocurrió la crisis financiera – quien por su capacidad y para mantener la continuidad formó parte del equipo que montó la administración internacional.

Los españoles Félix Herrero y Roberto González, con quienes no he tratado y no recuerdo ni haber conversado con ellos en algunas de los actos sociales en que posiblemente podemos haber concurrido cada cual por su razón, han sido cesados abruptamente. No obstante, era notorio su manejo idóneo y profesional; pusieron normas internacionales, dieron preferencia a créditos seguros y a los que estaban deseando crecer con su esfuerzo; aparte de nivelar la nave lograron para ella confianza y credibilidad e hicieron resurgir a la institución.
 
Los españoles Félix Herrero y Roberto González de la administración internacional comunicaron que recibieron el banco en el 2001 con pérdidas acumuladas que superaban los US$$ 40 millones.
 
Podrían haber dicho quebrado. Y como mencioné con anterioridad, usando sus dotes de banqueros profesionales, le fueron quitando el lastre y lo pusieron poco a poco a flote. Tanto es así que en el 2007 se prevé que la utilidad neta será de $ 59,5 millones, según informó el Banco Central.
 
¿Qué recibieron los buenos administradores? Una amonestación y escarnio por medios populares y su inmediato despido. ¿¡Cómo se puede permitirles que hayan hecho y continúen logrando una buena labor!?
 
¡Fueraaa! ¡¡¡Fueeraaa!!! Están dañando la imagen y el sistema instituido de sumisión, centralización y politización. ¡¡¡Fuera pelucones!!!