Me refiero al acertado artículo “El lobo y la conspiración” de la autoría de Alfonso Oramas Gross, publicado en el diario El Universo en enero 5 de 2008.

Hago referencia al artículo arriba mencionado por existir una afortunada coincidencia con uno que escribí en la ciudad de Lyon, Francia, en julio 27 del año próximo pasado, y que desde esa ciudad lo envié al diario El Universo. Considero oportuno transcribirlo ya que, en términos generales, conserva actualidad, y aborda similar tema al del nombrado articulista:

EL ZAGAL Y LAS OVEJAS

Apacentando un joven su ganado,

Gritó desde la cima de un collado:

<<¡Favor! Que viene el lobo, labradores>>.

Éstos abandonando sus labores,

acuden prontamente,

y hallan que es una chanza solamente.

Vuelve a clamar y temen la desgracia;

Segunda vez los burla. ¡Linda gracia!

Pero ¿Qué sucedió la vez tercera?

Que vino en realidad la hambrienta fiera.

Entonces el Zagal se desgañita,

y por más que patea, llora y grita,

no se mueve la gente escarmentada,

y el lobo le devora la manada

¡Cuantas veces resulta de un engaño,

contra el engañador el mayor daño! Félix María de Samaniego

El Presidente Correa, por medio de la sala de prensa de la Presidencia, ha hecho una denuncia muy seria, esto es, que estaríase fraguando un golpe de estado en su contra, y lo que es peor que estaríase tramando un atentado contra su vida para lo cual se usarían armas de grueso calibre, inclusive el concurso de un misil.

Lo arriba expresado deberá ser motivo de una investigación exhaustiva, tratándose de una acusación que reviste suma gravedad, pues un hecho de tal magnitud es totalmente intolerable y el país, estoy seguro, lo repudiará en forma tajante por tratarse de una acción a todas vistas execrable.

Pero si lo anteriormente señalado es ciertamente inadmisible, no es menos cierto que el economista –desde el inicio mismo de su gobierno- nos ha mal acostumbrado a los ecuatorianos y ecuatorianas a engaños de variadas clases para atemorizar al país y además poner cortinas de humo con el fin de disimular, o más mal aún, ocultar sus poco afortunadas gestiones como gobernante, así como también los escándalos de sus agnados y cognados.

Dada la poca calidad de creíble que tiene el economista Correa, no sería de extrañar que lo del atentado en mención sea otra de sus perversas maniobras de distracción, y que más temprano que tarde sus falacias se vuelvan contra él mismo, en evidente parangón con lo acontecido al zagal de la fábula… (SIC).

Arturo Rossi A.

Lyon, Francia, julio 27 de 2007

 

Es muy lamentable que los ecuatorianos seamos espectadores de un gobierno que en los actuales momentos se encuentra, junto con la asamblea, devaluándose a pasos acelerados, que cree ver enemigos hasta en su propia sombra, y que una vez más pretende desviar la atención ciudadana del desgobierno en que nos tiene inmersos, ahora con el tema de que hay una conspiración en marcha en contra de su gobierno.

Venturosamente el país ya no se traga esa rueda de molino, y no olvida que en el Ministerio de defensa se llegó a la conclusión que nunca existió el tal atentado contra su vida.

Estimo necesario hacerle notar al país que si hay desestabilizadores, éstos son el propio economista y los propios asambleístas de Alianza País, que con sus actuaciones anti patrióticas y anti democráticas están colmando la paciencia de los ecuatorianos.