Opinión

Los traidores de la provincia del Guayas

¡Que bonito es ser generoso con la tierra que no es de uno!!Que magnánimos y altruistas son los gallinazos que repartieron nuestro territorio como si fuera carroña! ¡Que justos y dadivosos son los honorables sinvergüenzas con la propiedad ajena!

Hoy ha sido uno de los días más dolorosos de mi vida.
Me siento ultrajado y tengo un profundo malestar por lo sucedido con la desmembración de mi provincia. Por mi fuero interno pululan sentimientos de coraje, indignación y rechazo al robo que han consumado una horda de desvergonzados sin conciencia. Por ahí andarán sonrientes las arteras hienas, que cual meretrices complacientes al mejor postor, hoy están de fiesta por la división de mi terruño.
Los resentimientos sentidos, son profundos y radicales. No acepto el robo de lo que me pertenece por herencia, ancestro y sobre todo por derecho. Me siento lesionado en mis derechos de propiedad. Estoy avergonzado de vivir en una patria donde la ley es solo un contrasentido y una razón para su violación. Me molesta estar en un país donde la conveniencia política es más valedera que la constitución, los derechos o la ley.

El día 16 de Octubre; en el mes de Guayaquil y como homenaje a su aniversario, se consumó uno de los más grandes atracos a la soberanía de la provincia del Guayas. Lo acontecido es algo similar al robo de nuestro río Amazonas o a la entrega sumisa y humillante de Tiwinza.

Lo insólito de la traidora decisión de cincuenta y siete honorables traficantes de tierras,  es que ninguno de ellos pertenece a la provincia del Guayas. Es estúpido por no decir algo peor, que cincuenta y siete afuereños hayan decidido el destino de una provincia que no les pertenecía y que probablemente cuando la visitaron alguna ves, los recibió con la hospitalidad que nos caracteriza y que sin embargo hoy, cual reptiles de sangre fría y lengua viperina han reducido a una expresión que no se merece.
¿Cuántos diputados Guayaquileños decidieron regalar a la provincia?…la respuesta es simple: ninguno;  por que fueron los Castillo, Torres, Guanotásig, Ilaquiche, Sucuzhañay,  Yumbla y Quishpe entre otros depredadores los que otorgaron la legalidad al robo de las tierras de nuestra provincia.

El atraco cometido por un grupo de deshonrosos en agonía, no tiene parangón en la historia de nuestro país. Este grupo de bribones pretenden que con este acto servil, van a quedarse en sus puestos para no ser disueltos por la asamblea. ! Que sinvergüenzas !Que falta de dignidad! !Que poca calidad humana!

Este puñado de traidores no debe pisar jamás nuestro territorio. Guayaquil debe señalar a sus enemigos y tiene que perennizarlos como los criminales que son, para que la historia los ponga como un mal ejemplo de una horda de bellacos que no deben rozar el sagrado suelo que aún nos queda.
Sin embargo, hay también otro tipo de traidores y son los que promovieron con el uso del poder y sus transitorios cargos públicos la desmembración de nuestro suelo.
Correa, Patiño y los tres alcaldes son los principales mentalizadores, cómplices y ejecutores de este latrocinio.

Otra cosa que me causó gran amargura es ver la pasividad y el conformismo de la gran mayoría de los Guayaquileños. ¿A donde están los madera de guerrero? ¿A dónde se ha ido la garra huancavilca?….En este y en muchos atropellos de los que hemos sido víctimas en este desgobierno, solo el silencio y la cómplice aceptación conformista ha sido la conducta sumisa de quienes viviendo en nuestras tierras, solo piensan en si mismo y tienen terror a las consecuencias del enfrentamiento contra el tirano.

Gracias a dios soy de las personas que si debe morir por lo que cree o lo que quiere; ha de encontrar en esa honrosa muerte, la verdadera significación de lo que fue su vida.

Por eso cuando fallezcan estos Iscariotes, en algún oscuro cementerio que no será de nuestro Guayas, sobre su tumba estará escrito: En el sepulcro de estos traidores están grabados los nombres de aquellos miserables que a lo largo de su vida cual perros rabiosos, mordieron inmisericordes la mano generosa que les dio de comer.