Opinión

El marketing presidencial

A pesar de haber terminado la campaña electoral en que se designaron los asambleístas continua el agresivo plan de promoción publicitaria del Gobierno Nacional creando el malestar de la ciudadanía por la cantidad de dinero que se gasta en tal campaña en un país pobre que tiene tantas necesidades. Lo que es más el mismo Presidente por este motivo  rebajó su sueldo y dispuso que nadie gane más que el. Lamentablemente de acuerdo con los medios de comunicación existen organismos como la Procuraduría General del Estado que no acatan tal disposición sin ninguna sanción.

Asimismo, las necesidades que comentamos no concuerdan con los gastos de la campaña publicitaria del Gobierno. La palabra que más se ha usado para describir estas acciones ha sido la de “marketing presidencial”, motivo por el cual debemos recordar que el llamado “marketing” cobró fuerza al terminar la segunda guerra mundial, cuando los Estados Unidos, vencedor absoluto de la contienda, observó con preocupación la enorme existencia de equipos y vehículos que poseía, y de los cuales debía desprenderse, de allí que reducir la producción equivalía a inducir una crisis económica por mano propia. Es en ese momento que el marketing toma fuerza, definido por Druker como “la creación de la demanda”. Desde entonces se lo ha venido perfeccionando hasta llegar a limites sumamente sofisticados.

Por otra parte, en la actualidad, para inducir a la promoción se estudia primero las características del mercado, analizando las motivaciones  y hecho esto, se establece qué tipo de productos se va a vender. El experto en marketing conocedor de la psicología, realizará el estudio y presentará el producto que posteriormente será publicitado.

El marketing no se basa en que las motivaciones para comprar guarden relación con los motivos lógicos. Generalmente, el consumidor se engaña a sí mismo, inventando razones para justificar su compra. La finalidad será descubrir los móviles oscuros y explotarlos.

La economía comienza con el centavo, sostiene un viejo refrán, y sumando restricciones, poco a poco va creciendo el capital. Si el Estado hace reducciones efectivas  y no se derrochan los recursos en publicidad se experimentarán una notable mejoría.

Esperamos que el Presidente de la República, después de la elección de asambleístas a favor de su movimiento suspenda esta campaña, recordando que  un presidente no necesita para la aprobación del pueblo otra cosa que gobernar con cordura, eficacia y sentido del país.