Opinión

El odio contra Guayaquil

Como consecuencia del fastidio que tiene Correa contra Guayaquil, ahora todo el mundo odia a los Guayaquileños.

En todas las regiones existe un sentimiento de animadversión y desprecio por quienes habitamos en la Perla del Pacífico.

Otra derivación de esta política insana contra la ciudad, se ha visto plasmada en la repugnancia que tienen los peninsulares contra nuestra metrópoli y que cuenta con el respaldo de quien con un absurdo decreto separatista, logró enfrentar a dos regiones hermanas, que hoy son comandadas por tres avispados que privilegian sus voraces apetitos sobre el interés común de la región que hoy quieren destruir.   .

Recordemos que el presidente cada ves que ha podido a atacado y desproticado contra nosotros y especialmente contra las autoridades del partido político que le ha estorbado en sus propósitos totalitarios.

Primero pretendió rebajar las rentas a las universidades de la urbe. Luego quiso llevarse los pozos petroleros de la ESPOL, También quiso negar la competencia de la concesión del puerto marítimo, se llevó la subsecretaria de pesca a Manta, no asistió a la sesión del municipio en las fiestas de julio, Hizo un desfile paralelo obligando a las estudiantes a marchar por las calles de Guayaquil, Lanzó a los transportistas para crear un caos en la ciudad y hacer que pasen por el puente de la unidad nacional, creó un infierno al propiciar la dizque creación de una nueva terminal en Durán, la misma que jamás se construyó. Arremetió contra Diario el Universo, Pretendió disminuir las rentas municipales, Quiso eliminar el 25% de las donaciones voluntarias del impuesto a la renta a favor del municipio, estatizó a diario el Telégrafo, firmó el decreto de provincialisación de Salinas, libertad y Santa Elena y según dijo, lo hizo a pesar de no estar de acuerdo con ello.

Todas estas acciones han hecho que nacionalmente se aborrezca a Guayaquil.

Hoy se detesta a los guayaquileños en toda la patria. Esta cizaña sembrada por el presidente es un grave y preocupante indicio del enfrentamiento que hay entre regiones hermanas.

Vimos con repugnancia la tirria demostrada hacia Guayaquil en el paro peninsular con el cierre de las carreteras.

En las imágenes de televisión se veía a una horda de salvajes que en una actitud criminal, votaban espuma por la boca como fieras enfurecidas contra la sagrada bandera de la ciudad de Guayaquil.

Estos separatistas criminales ultrajaron al símbolo azul y blanco de Guayaquil. Enceguecidos por el odio, cogieron nuestra bandera y la rompieron, la quemaron, se limpiaron con ella los testículos y para terminar la restregaron en su sucio trasero.

Esta actitud propia de perversos y psicópatas, fue promovida por agitadores entre los que están los alcaldes de Salinas, Santa Elena y Libertad. También tiene mucho que ver en esta consecuencia, el presidente de la república que es quién promovió la ruptura de nuestro terruño.

Ahora con un mea culpa tardío, el presidente dice estar arrepentido de haberles dado el apoyo y ofrece aplicar la ley penal a los promotores y autores de la vergonzosa flagelación cometida contra nuestro emblema y nuestra ciudad.

La tirria contra Guayaquil es otra obra del actual gobierno. Esconde una política electoral para destruir al PSC y así tratar de captar la alcaldía de Guayaquil.

En el fondo de lo que se trata todo esto, es de destruir a Jaime Nebot eliminando a la prefectura del Guayas, para que Patiño o Panchana sean los futuros alcaldes y comenzar a destruir todo lo hecho por Febres Cordero y Nebot  durante quince años.

Esto es el comienzo de una guerra civil entre los habitantes de nuestra provincia.

Todos los que han propiciado, actuado o ultrajado para lograr la separación de nuestra provincia son traidores.

Aquí cabe transcribir una frase que hice con el ex presidente de la república Carlos Julio Arosemena Monroy que dice: En el sepulcro de los traidores están grabados los nombres de aquellos miserables que a lo lago de su vida cual perros rabiosos, mordieron inmisericordes la mano generosa que les dio de comer.

¡Viva Correa!…ahora si, el odio contra Guayaquil ya es de todos.