Opinión

Cocktail político.

La negación a la transferencia de competencia del PUERTO solicitada por la Municipalidad, el intento de la división territorial de la Provincia del Guayas para crear la Provincia 23, el conflicto del transito vehicular por el Puente Rafael Mendoza Avilés, aún latente,  creado por  la errada intervención del Sr. Presidente de la Republica, la equivocada selección de candidatos para la integración de la Asamblea Constituyente patrocinada por las agrupaciones políticas creadas para esta insólita elección, muchos de ellos son actos encaminados hacia el caudaloso GUAYAS, los constituyen un peligroso ingrediente para un verdadero cocktail político difícil de ingerir, sin que cause una profunda lesión con graves consecuencias en el presente y futuro del convivir nacional, pudiendo ocasionar lesiones con serias consecuencias de difícil predicción política, como ocurrieron en el pasado, generando las dictaduras de nefastos recuerdos, para quienes ya teníamos edad de apreciación  y juzgamiento.

Ya están en plena campaña los candidatos a Asambleístas, cometiéndose el mismo error del pasado, antes era responsable la partidocracia y ahora son las agrupaciones políticas formadas al calor de la oportunidad de tener una representación popular. Antes los partidos políticos eran los que irrespetaban la oportunidad popular e inscribían como candidatos a deportistas, artistas, comentaristas de radio y televisión como si se tratara de seleccionar a los mejores artistas o deportistas y no a los mejores hombres y mujeres del país con capacidad y honestidad para crear leyes y fiscalizar la acción de los gobernantes en sus diferentes esferas de competencia.

Hoy la historia se repite con nuevos actores, las agrupaciones políticas, lo criticable y censurable es que quienes criticaron la forma de actuar  de la partidocracia, hoy hacen exactamente lo mismo, lo cual nos hace prever que tendremos un cocktail político de Asambleístas, en donde unos pocos serán los expositores en sus variadas ideologías y la gran mayoría serán los que alzan sus manos en señal de aprobación, obedientes al compromiso adquirido para integrar las listas sin tener la capacidad ni la calidad que se requiere para tener el privilegio y el honor de llamarse Asambleísta.

Están en plena ejecución los trabajos de construcción de la nueva sede de la Asamblea Constituyente, en la ciudad de Montecristi,  lo cual hace ver con claridad que la decisión no es  precisamente la de rendir homenaje al  padre del liberalismo e ilustre ecuatoriano General Eloy Alfaro, sino más bien para ejercer un eficiente control de las opiniones y decisiones de los Asambleístas, en el circo que se creará en el recinto de la Asamblea.

Parece que el control político, ya ejercido en las principales instituciones publicas de carácter nacional, se lo desea ampliar a las instituciones provinciales, como la Comisión de Transito del Guayas, para imponer su decisión en el tráfico vehicular de Guayaquil rompiendo el derecho Constitucional que le asiste al Municipio de la ciudad, para lo cual el Señor Presidente ha previsto  a la desintegración del directorio de la C. T. G. para integrarlo con los representantes de quienes ya lo integraron en el pasado y que convirtieron a la institución de Tránsito en el autoritarismo de desorden y abuso de los chóferes, conductores de  los vehículos de transporte público.
La fuerza de los ingredientes ya integrados al cocktail político que se ha creado, puede dar lugar a un explosivo cocktail, cuyas consecuencias no son predecibles, por eso es necesario que todos hagamos un gran esfuerzo para lograr las alternativas que abran el camino del respeto y solidaridad, que aunque parezcan difíciles de alcanzar, sirvan para encontrar la paz y la tranquilidad ciudadana antes de que la fuerza del poder pueda crear una difícil circunstancia que comprometa la estabilidad política, necesaria e imprescindible para trabajar y lograr el desarrollo, que como ejemplo nacional e internacional a logrado Guayaquil.